CASA DE LIS
1 horaLa Casa Lis, situada en el número 14 de la calle Gibraltar, es uno de los edificios modernistas más singulares de Salamanca. Acoge desde 1995 Museo Art Nouveau y Art Déco. Fue construida por el arquitecto jerezano Joaquín de Vargas Aguirre como residencia de Miguel de Lis, un rico industrial salmantino.
La fachada norte, orientada a la calle Gibraltar, constituye uno de los escasos ejemplos claramente modernismas de la ciudad, donde piedra y ladrillo se combinan con elegantes verjas de hierro de inspiración Art Nouveau. La fachada sur, resuelve el fuerte desnivel del terreno mediante una monumental escalera de tipo imperial. Esta parte del edificio se concibió como un gran mirador hacia el río formado por dos galerías superpuestas de hierro fundido, realizadas en los talleres salmantinos de Moneo.
Con el paso del tiempo, la casa cayó en abandono hasta que, en la década de 1980, fue expropiada y restaurada para instalar en ella una casa de cultura. La generosa donación de la colección de artes decorativas de Manuel Ramos Andrade dio origen al actual Museo Art Nouveau y Art Déco Casa Lis. La restauración llevada a cabo a finales del siglo XX incorporó vidrieras emplomadas de estilo Tiffany, que dotan al conjunto de un efecto luminoso extraordinario, especialmente cuando se iluminan al caer la noche. En el interior destaca el patio central, hoy cubierto por una vidriera que representa el firmamento, diseñada por Manuel Ramos Andrade.
El museo custodia una colección de más de 2000 piezas de artes decorativas producidas entre finales del siglo XIX y los años treinta del siglo XX. Entre sus colecciones más destacadas se encuentran los vidrios franceses —jarrones y lámparas de los mejores vidrieros de la época—, las delicadas criselefantinas de bronce y marfil, así como muñecas de porcelana, joyas, porcelanas, esmaltes, bronces y otros objetos decorativos.
Visitar la Casa Lis supone no solo contemplar una de las colecciones de arte modernista más importantes de Europa, sino también disfrutar de un edificio que es, por sí mismo, una auténtica obra de arte, con su arquitectura modernista y sus espectaculares vidrieras de colores.
Precio visita libre
- Individual - 5.00 €
- Jubilados - 3.00 €
- Estudiantes - 3.00 €
- Grupos (Número mínimo: 11) - 3.00 €
- Desempleados - 1.00 €
- Niños (Edad máxima: 14) - 0.00 €
El proyecto fue confiado a Joaquín de Vargas y Aguirre (1857‑1935), arquitecto jerezano que había llegado a Salamanca para ocupar la plaza de arquitecto provincial. Tanto él como Miguel de Lis estaban al tanto de las innovaciones del modernismo europeo, especialmente del que se desarrollaba en Bélgica, lo que influyó decisivamente en el diseño del edificio.
La estancia de Miguel de Lis en la casa fue breve: falleció en 1909, apenas tres años después de su inauguración. La propiedad permaneció en manos de su familia hasta 1917, cuando fue adquirida por Enrique Esperabé de Arteaga (1869‑1966), futuro rector de la Universidad de Salamanca, que se instaló allí con los suyos. Más tarde, la vivienda pasó por distintos inquilinos y, ya en los años setenta, quedó cerrada y sin uso, iniciando un periodo de deterioro que puso en riesgo su supervivencia. En 1981, el Ayuntamiento de Salamanca inició un proceso de expropiación para evitar su ruina. Aunque inicialmente se pensó en convertirla en casa de cultura, la donación de la valiosa colección de Manuel Ramos Andrade orientó el proyecto hacia la creación del Museo Art Nouveau y Art Déco.
Para adaptar el edificio a su nueva función, la Casa Lis fue sometida a una profunda rrehabilitación realizada por los arquitextos Javier Gómez Riesco y Francisco Morón. Se incorporaron vidrieras emplomadas realizadas por el maestro vidriero Juan Villaplana, entre ellas la espectacular vidriera polícroma que cubre el patio central, compuesta por más de dos mil piezas de vidrio y diseñada por el propio Ramos Andrade.
El museo abrió sus puertas en 1995 y está gestionado por la Fundación Ramos Andrade, cuyo patronato integran los ayuntamientos de Salamanca y Navasfrías, así como la Universidad de Salamanca.
Destaca la colección de muñecas de porcelana francesas del s. XIX, que ha sido definida por los expertos como la mejor colección expuesta al público a nivel mundial, o la muestra de criselefantinas de Demetre Chiparus o Ferdinand Preiss, pequeñas esculturas que combinan el metal para las vestimentas y el marfil para las partes desnudas del cuerpo como la cara o las manos y que se han convertido en icono del Art Déco.
EL EDIFICIO Joaquín de Vargas aprovechó el escarpe rocoso del Teso de las Catedrales para levantar la espectacular fachada sur, concebida como mirador hacia el río. Un gran muro de contención, sobre el que se dispone una amplia zona aterrazada, da paso a un jardín con una gruta ornamental desde la que parte una imponente escalinata que, a modo de escalera imperial, se desdobla en dos tramos que ascienden casi en vertical hasta el mirador.
La fachada se organiza en dos pisos de galerías de hierro superpuestas, con un cuerpo central que sobresale a modo de mirador y que presenta arcos de medio punto sostenidos por columnas. Fueron construidas en los talleres de fundición salmantinos de Moneo y constituyen el mejor ejemplo de la arquitectura del hierro en Salamanca. Bajo las galerías se extiende un friso de azulejos con decoración neoplateresca, obra de Daniel de Zuloaga.
La fecha grabada en la fachada norte indica que la casa se concluyó en 1905. En ella, Joaquín de Vargas creó el mejor ejemplo del modernismo salmantino. En esta fachada combinó la piedra arenisca de Villamayor con el ladrillo. La precede una tapia rematada por rejas de formas ovaladas, decoradas con el característico “golpe de látigo”. La puerta arqueada se inspira en los accesos modernistas realizados en Bélgica en la misma época.
El interior se articula en torno a un patio central rectangular, rodeado por dos pisos de galerías acristaladas sostenidas por columnas de hierro fundido. Originalmente, este espacio era un patio abierto, con fuente y jardín, siguiendo el modelo de los patios andaluces. Hoy está cubierto por una vidriera emplomada de estilo Tiffany que representa el firmamento. Fue diseñada por Manuel Ramos Andrade y realizada por Juan Villaplana en 1995, al igual que el resto de los vitrales que dotan al edificio del maravilloso cromatismo del que careció en sus orígenes.
LAS COLECCIONES En su interior se conservan alrededor de 2.500 piezas datadas entre finales del siglo XIX y los años treinta del XX, la mayoría procedentes del meticuloso trabajo coleccionista de Ramos Andrade. Su oficio de anticuario, los continuos viajes que emprendió y su dedicación a un estilo entonces poco apreciado en España le brindaron la oportunidad de examinar miles de objetos y escoger únicamente aquellos que consideró verdaderas obras maestras.
El itinerario del museo, articulado en diecinueve colecciones distintas, permite descubrir la producción de los talleres europeos más destacados de las artes decorativas vinculadas al Art Nouveau y al Art Déco. Sobresale de manera especial la colección de criselefantinas, delicadas esculturas que combinan marfil y bronce y que representan, en su mayoría, bailarinas o figuras circenses captadas en pleno movimiento. Los artistas europeos, aprovechando los abundantes stocks de marfil procedentes de las colonias, recuperaron esta técnica heredada del mundo clásico, sustituyendo el oro tradicional por el bronce. La colección que conserva el Museo es la más importante del mundo en una institución pública, tanto por su excelente estado de conservación como por la calidad y el rigor de su selección. En ella están presentes los artistas más relevantes del género, como Colinet, Preiss, R. Paris o Chiparus, del que se exhibe la mejor colección existente.
El visitante puede admirar cerca de doscientas piezas de vidrio, entre ellas una exquisita selección de lámparas y jarrones de vidrio doblado y grabado al ácido del francés Émile Gallé; esculturas y jarrones de pasta de vidrio esmerilado de René Lalique; y las creaciones del austriaco Loetz, célebre por su técnica de reflejos metálicos. A ello se suman los jarrones vidriados y lustrados de Zsolnay, los magníficos vidrios de los hermanos Daum, frascos de perfume, figuras de cristal traslúcido e irisado, lámparas y juegos de mesa.
La colección de muñecas de porcelana, con unas cuatrocientas piezas, está considerada la mejor muestra pública del mundo. Proceden de las principales manufacturas francesas (Jumeau, Bru, Gaultier), alemanas (Steiner, Simon & Halbig, Kestner) e italianas (Lenci).
El museo dispone asimismo de una destacada selección de muebles creados por artistas de la Escuela francesa de Nancy, como Émile Gallé y Louis Majorelle, así como de la Escuela catalana, representada por Gaspar Homar y Joan Busquets. A ello se suman pinturas de Josep Maria Tamburini, Beltrán Massés y del mirobrigense Celso Lagar, que enriquecen aún más el recorrido artístico.
El Museo expone joyas de René Lalique, de Luis Masriera y un huevos de Pascua del ruso Carl Fabergé, quien trabajó tanto para la Casa Imperial rusa como para la alta burguesía europea. Cuenta con importantes** porcelanas** de Sèvres y de las escuelas italianas de Capodimonte y Lenci. Completan el conjunto los esmaltes de Limoges, bronces vieneses, abanicos, pañuelos, un circo completo de muñecos de fieltro de la firma alemana Steiff, figuras de “bellezas de baño”, esculturas de Haguenaur y diversas piezas de carácter ornamental.