JARDÍN DE LA MERCED
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El Jardín de la Merced, situado en el Teso de las Catedrales y próximo a las facultades de Ciencias de la Universidad de Salamanca, debe su nombre al Convento de los Mercedarios que existió en este lugar hasta la Desamortización de Mendizábal. Ubicado sobre la histórica muralla medieval, el jardín ofrece espectaculares vistas del río Tormes, el emblemático Puente Romano y las extensas tierras del sur de la provincia. Este espacio fue inaugurado en 1974.
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El Jardín de la Merced se encuentra en el extremo suroccidental del Teso de las Catedrales. Las excavaciones arqueológicas realizadas en los solares próximos han sacado a luz toda la secuencia de ocupación de la ciudad desde la Segunda Edad del Hierro hasta la actualidad.
Durante la Edad Media este espacio estuvo ocupado por la judería. Se tiene noticia de tres sinagogas y de otros edificios representativos de la aljama judía. La judería de Salamanca no fue un gueto aislado de la ciudad cristina; desde los momentos iniciales de la repoblación medieval convivieron en este espacio sinagogas y parroquias cristinas con sus respectivos vecindarios. La situación irá cambiando a lo largo de los siglos, especialmente en el siglo XV cuando parte de la judería vaya siendo ocupada por edificios universitarios. Es en ese contexto cuando se produce la predicación de San Vicente Ferrer en el interior de una de las sinagogas. Cuentan que ante los ojos estupefactos de los judíos aparecieron cruces blancas en sus túnicas y muchos de ellos se convertirán al cristianismo. El nombre de la Calle de la Veracruz nos recuerda ese episodio histórico.
La expulsión de los judíos supuso una trasformación radical del barrio. Durante los siglos XVI-XVIII ocuparon su espacio grandes construcciones eclesiásticas y universitarias: el Colegio del Rey, el Colegio Trilingüe, el de Cuenca, el Convento de San Agustín y el Convento de la Merced. Durante el siglo XIX padeció los estragos de la Guerra de la Independencia y de la Desamortización de Mendizábal que dejaron todos los monumentos reducidos a ruinas, pasando a denominarse "Barrio de los caídos".
Las fuentes escritas sitúan la construcción Convento de la Veracruz, de padres Mercedarios, sobre la Sinagoga Menor, extendiéndose más tarde sobre el solar de la Sinagoga Nueva. A principios del siglo XX el convento fue adquirido por el ayuntamiento que lo destinó a escuelas, actividad docente que ya nunca perdería. Una inscripción en la puerta, con el escudo del municipio, nos recuerda que fue Escuela Normal de Maestras. En la década de los 80 se convirtió en Facultad de Matemáticas.
De la antigua construcción mercedaria se conserva parte de su fachada original, así como unas bodegas situadas bajo la facultad, que muchos consideran parte de la sinagoga que allí existió. En el edificio adyacente a la facultad aún puede verse el escudo de la Orden de la Merced. En la década de 1970, sobre lo que antes constituía el ala occidental del convento, se creó el Jardín de la Merced.
Durante la Edad Media este espacio estuvo ocupado por la judería. Se tiene noticia de tres sinagogas y de otros edificios representativos de la aljama judía. La judería de Salamanca no fue un gueto aislado de la ciudad cristina; desde los momentos iniciales de la repoblación medieval convivieron en este espacio sinagogas y parroquias cristinas con sus respectivos vecindarios. La situación irá cambiando a lo largo de los siglos, especialmente en el siglo XV cuando parte de la judería vaya siendo ocupada por edificios universitarios. Es en ese contexto cuando se produce la predicación de San Vicente Ferrer en el interior de una de las sinagogas. Cuentan que ante los ojos estupefactos de los judíos aparecieron cruces blancas en sus túnicas y muchos de ellos se convertirán al cristianismo. El nombre de la Calle de la Veracruz nos recuerda ese episodio histórico.
La expulsión de los judíos supuso una trasformación radical del barrio. Durante los siglos XVI-XVIII ocuparon su espacio grandes construcciones eclesiásticas y universitarias: el Colegio del Rey, el Colegio Trilingüe, el de Cuenca, el Convento de San Agustín y el Convento de la Merced. Durante el siglo XIX padeció los estragos de la Guerra de la Independencia y de la Desamortización de Mendizábal que dejaron todos los monumentos reducidos a ruinas, pasando a denominarse "Barrio de los caídos".
Las fuentes escritas sitúan la construcción Convento de la Veracruz, de padres Mercedarios, sobre la Sinagoga Menor, extendiéndose más tarde sobre el solar de la Sinagoga Nueva. A principios del siglo XX el convento fue adquirido por el ayuntamiento que lo destinó a escuelas, actividad docente que ya nunca perdería. Una inscripción en la puerta, con el escudo del municipio, nos recuerda que fue Escuela Normal de Maestras. En la década de los 80 se convirtió en Facultad de Matemáticas.
De la antigua construcción mercedaria se conserva parte de su fachada original, así como unas bodegas situadas bajo la facultad, que muchos consideran parte de la sinagoga que allí existió. En el edificio adyacente a la facultad aún puede verse el escudo de la Orden de la Merced. En la década de 1970, sobre lo que antes constituía el ala occidental del convento, se creó el Jardín de la Merced.
EL JARDÍN DE LA MERCED
Ubicado en un espacio de aproximadamente 3000 m², este jardín cerrado está rodeado por diversos elementos que le otorgan un carácter único. Al norte, se encuentra delimitado por una reja en la que se abre la puerta de acceso; al este y oeste, lo flanquean respectivamente las Facultades de Matemáticas y Ciencias. En su extremo sur, el jardín se abre hacia un mirador asentado sobre la muralla medieval.
DISTRIBUCIÓN Y DISEÑO
El jardín tiene planta rectangular cuyo perímetro está recorrido por paseos empedrados, jalonados por altos cipreses que forman un muro natural y arbóreo que resguarda la privacidad del espacio. En el interior, los paseos trazan la forma de una cruz, cuyo epicentro alberga una fuente. Este diseño geométrico evoca la serenidad y recogimiento de un claustro conventual, sumergiendo al visitante en un ambiente tranquilo e íntimo.
LA VEGETACIÓN
La vegetación predominante en el jardín está formada por especies de hoja perenne, lo que garantiza una constante tonalidad verde a lo largo del año. Un cerezo del Japón añade un toque de color cada primavera, anunciando el cambio de estación. En el centro del jardín llaman la atención tres grandes cedros del Atlas. Además, los saúcos delimitan el espacio cercano a la Facultad de Matemáticas, agregando interés botánico al lugar.
EL MIRADOR
En el lado sur del jardín, separado por un murete de piedra, se encuentra el mirador. Desde este punto, a más de 30 metros sobre el nivel del río, se puede disfrutar de una vista espectacular. Es el lugar ideal para observar el Puente Romano en toda su longitud, el Arrabal del Puente, el Parador Nacional situado sobre el Teso de la Feria, los barrios de la margen izquierda del Tormes y, en la distancia, la Sierra de Béjar.
EL JARDÍN EXTERIOR Y EL JARDIN GEOLÓGICO
Fuera del jardín principal, al otro lado de la valla, se encuentra un jardín urbano más moderno y completamente abierto. Aunque mantiene una disposición geométrica, este espacio se organiza alrededor de dos pequeñas fuentes que también forman una cruz mediante paseos circundantes. Los espacios verdes están rodeados por tejos, que actualmente se encuentran en etapa de arbustos.
Por este jardín exterior se distribuyen grandes bloques de rocas a modo de un jardín pétreo. Es el Jardín Geológico de la Facultad de Ciencias. Una lección de geología en la calle, pues cada bloque lleva un cartel explicándonos el tipo de roca que tenemos ante nosotros.
Ubicado en un espacio de aproximadamente 3000 m², este jardín cerrado está rodeado por diversos elementos que le otorgan un carácter único. Al norte, se encuentra delimitado por una reja en la que se abre la puerta de acceso; al este y oeste, lo flanquean respectivamente las Facultades de Matemáticas y Ciencias. En su extremo sur, el jardín se abre hacia un mirador asentado sobre la muralla medieval.
DISTRIBUCIÓN Y DISEÑO
El jardín tiene planta rectangular cuyo perímetro está recorrido por paseos empedrados, jalonados por altos cipreses que forman un muro natural y arbóreo que resguarda la privacidad del espacio. En el interior, los paseos trazan la forma de una cruz, cuyo epicentro alberga una fuente. Este diseño geométrico evoca la serenidad y recogimiento de un claustro conventual, sumergiendo al visitante en un ambiente tranquilo e íntimo.
LA VEGETACIÓN
La vegetación predominante en el jardín está formada por especies de hoja perenne, lo que garantiza una constante tonalidad verde a lo largo del año. Un cerezo del Japón añade un toque de color cada primavera, anunciando el cambio de estación. En el centro del jardín llaman la atención tres grandes cedros del Atlas. Además, los saúcos delimitan el espacio cercano a la Facultad de Matemáticas, agregando interés botánico al lugar.
EL MIRADOR
En el lado sur del jardín, separado por un murete de piedra, se encuentra el mirador. Desde este punto, a más de 30 metros sobre el nivel del río, se puede disfrutar de una vista espectacular. Es el lugar ideal para observar el Puente Romano en toda su longitud, el Arrabal del Puente, el Parador Nacional situado sobre el Teso de la Feria, los barrios de la margen izquierda del Tormes y, en la distancia, la Sierra de Béjar.
EL JARDÍN EXTERIOR Y EL JARDIN GEOLÓGICO
Fuera del jardín principal, al otro lado de la valla, se encuentra un jardín urbano más moderno y completamente abierto. Aunque mantiene una disposición geométrica, este espacio se organiza alrededor de dos pequeñas fuentes que también forman una cruz mediante paseos circundantes. Los espacios verdes están rodeados por tejos, que actualmente se encuentran en etapa de arbustos.
Por este jardín exterior se distribuyen grandes bloques de rocas a modo de un jardín pétreo. Es el Jardín Geológico de la Facultad de Ciencias. Una lección de geología en la calle, pues cada bloque lleva un cartel explicándonos el tipo de roca que tenemos ante nosotros.