MIRADOR DEL EMBARCADERO
20 minutos
El Mirador del Embarcadero, situado en la margen izquierda del río Tormes, ofrece una de las vistas más impresionantes de la ciudad. Se encuentra en el tramo comprendido entre el Puente Romano y el Puente de Enrique Estevan, y debe su nombre al embarcadero donde se alquilan barcas y piraguas. Desde este privilegiado punto, la silueta majestuosa de las catedrales se refleja en las tranquilas aguas del río, creando un efecto espejo que convierte el paisaje en una auténtica obra de arte.
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El mirador del embarcadero se encuentra en la margen izquierda del río Tormes, en el tramo comprendido entre los dos puentes históricos de la ciudad, el Puente Romano y el de Enrique Estevan. Toma su nombre del embarcadero en el que se alquilan barcas y piraguas. Tiene a su espalda Iglesia Nueva de la Trinidad, construida en 1940 por el arquitecto salmantino Genaro de No. Se recomienda acceder hasta el lugar caminando por cualquiera de los dos puentes o en bici por el carril bici que llega hasta el mismo embarcadero. Hay un aparcamiento para coches junto a la iglesia de la Trinidad, pero suele estar lleno.
Las márgenes del río fueron históricamente lugar de trabajo para pescadores, ganaderos, curtidores, molineros o lavanderas. En este tramo del río existieron dos aceñas históricas, una en cada margen, que aprovechaban la misma presa o pesquera para para mover sus ingenios hidráulicos. La del Muradal fue transformada en 1881 en la Fábrica de Harinas del Sur. Hoy es un museo integrado en el Casino del Tormes. Se mantiene en pie la del Arenal o del Arrabal, sin uso desde hace años y en espera de ser rehabilitada. Todas estas actividades tradicionales incidieron en que sus orillas estuviesen libres de vegetación, como puede apreciarse en numerosas fotografías antiguas. Hoy, en cambio, una rica vegetación de ribera inunda sus márgenes con espadañas, carrizos, sauces, chopos, álamos, fresnos y alisos. Esta vegetación no sólo es el hogar a infinidad de aves, sino que al tratarse de vegetación caducifolia aporta una gran riqueza paisajística y vistas cambiantes con el paso de las estaciones. Desde la frialdad del invierno, con los esqueletos de los árboles desprovistos de hojas, pasando por el verdor primaveral y la variedad de colores ocres y dorados que nos ofrece el otoño.
En sus proximidades se encuentra el Puente Romano que, con aproximadamente dos mil años de historia, fue el único puente que permitió el acceso a Salamanca desde el sur hasta que en el año 1913 se inauguró Puente de Enrique Esteban.
Las márgenes del río fueron históricamente lugar de trabajo para pescadores, ganaderos, curtidores, molineros o lavanderas. En este tramo del río existieron dos aceñas históricas, una en cada margen, que aprovechaban la misma presa o pesquera para para mover sus ingenios hidráulicos. La del Muradal fue transformada en 1881 en la Fábrica de Harinas del Sur. Hoy es un museo integrado en el Casino del Tormes. Se mantiene en pie la del Arenal o del Arrabal, sin uso desde hace años y en espera de ser rehabilitada. Todas estas actividades tradicionales incidieron en que sus orillas estuviesen libres de vegetación, como puede apreciarse en numerosas fotografías antiguas. Hoy, en cambio, una rica vegetación de ribera inunda sus márgenes con espadañas, carrizos, sauces, chopos, álamos, fresnos y alisos. Esta vegetación no sólo es el hogar a infinidad de aves, sino que al tratarse de vegetación caducifolia aporta una gran riqueza paisajística y vistas cambiantes con el paso de las estaciones. Desde la frialdad del invierno, con los esqueletos de los árboles desprovistos de hojas, pasando por el verdor primaveral y la variedad de colores ocres y dorados que nos ofrece el otoño.
En sus proximidades se encuentra el Puente Romano que, con aproximadamente dos mil años de historia, fue el único puente que permitió el acceso a Salamanca desde el sur hasta que en el año 1913 se inauguró Puente de Enrique Esteban.
Comenzado el recorrido a nuestra derecha vemos, en primer lugar, el Puente de Enrique Esteban. El reflejo en el agua de su sólida estructura de granito y hierro, de inspiración neomudéjar, añade un toque de magia al paisaje. Justo detrás, emerge la silueta del cimborrio de San Esteban, testigo silencioso del paso del tiempo y de la historia, seguido por la Gasolinera de los Hermanos Lorenzo, un edificio de marcado carácter historicista que añade un contraste al entorno.
En el tramo central, la pendiente del cerro de las catedrales nos regala una impresionante sucesión de edificios que se superponen en armonía arquitectónica. En primer plano destacan dos antiguos edificios industriales a los que se ha dado una nueva vida: la “Fábrica de la Luz”, hoy sede del Museo de Automoción, y la “Harinera del Sur”, reconvertida en Casino del Tormes y en museo que preserva su historia. Sobre ellos se eleva la Casa de Lis con sus delicadas galerías de hierro y sus espléndidas vidrieras policromadas, que en las noches se convierte en un espectáculo de luz y color que embellece aún más la vista.
Presidiendo este conjunto, la Catedral se impone con su inmensa estructura, sus torres y cúpulas dominando el horizonte, ofreciendo la imagen más icónica de la ciudad y consolidando su papel como corazón histórico y espiritual de Salamanca. Cada elemento de este paisaje cuenta una historia, formando un tapiz visual que invita a la contemplación y al descubrimiento.
La zona es especialmente agradable en primavera y verano cuando familias con niños y personas mayores eligen este espacio para pasear y protegerse de las altas temperaturas. Hay bancos, zonas verdes y un parque con juegos infantiles protegido del sol de la tarde por la sombra que proyecta la iglesia. En el embarcadero se pueden alquilar barcas de pedales y piraguas para realizar un recorrido por las tranquilas aguas del Tormes.
En el tramo central, la pendiente del cerro de las catedrales nos regala una impresionante sucesión de edificios que se superponen en armonía arquitectónica. En primer plano destacan dos antiguos edificios industriales a los que se ha dado una nueva vida: la “Fábrica de la Luz”, hoy sede del Museo de Automoción, y la “Harinera del Sur”, reconvertida en Casino del Tormes y en museo que preserva su historia. Sobre ellos se eleva la Casa de Lis con sus delicadas galerías de hierro y sus espléndidas vidrieras policromadas, que en las noches se convierte en un espectáculo de luz y color que embellece aún más la vista.
Presidiendo este conjunto, la Catedral se impone con su inmensa estructura, sus torres y cúpulas dominando el horizonte, ofreciendo la imagen más icónica de la ciudad y consolidando su papel como corazón histórico y espiritual de Salamanca. Cada elemento de este paisaje cuenta una historia, formando un tapiz visual que invita a la contemplación y al descubrimiento.
La zona es especialmente agradable en primavera y verano cuando familias con niños y personas mayores eligen este espacio para pasear y protegerse de las altas temperaturas. Hay bancos, zonas verdes y un parque con juegos infantiles protegido del sol de la tarde por la sombra que proyecta la iglesia. En el embarcadero se pueden alquilar barcas de pedales y piraguas para realizar un recorrido por las tranquilas aguas del Tormes.
• EXPERIENCIA VISUAL:En cada uno de estos puntos se han instalado tótems que incluyen un soporte para la realización de autoretratos. A través de un código QR, los visitantes pueden capturar sus fotos de forma rápida y compartirlas en redes sociales, convirtiéndose en los mejores embajadores de la ciudad.
• EXPERIENCIA SONORA: Para acompañar a la Ruta de los Miradores, te invitamos a escuchar las canciones del cantautor salmantino Gabriel Calvo que puedes encontrar en la página web de la Ruta de los Miradores , enriqueciendo así tu experiencia con melodías que capturan la esencia de nuestra ciudad.
• EXPERIENCIA SONORA: Para acompañar a la Ruta de los Miradores, te invitamos a escuchar las canciones del cantautor salmantino Gabriel Calvo que puedes encontrar en la página web de la Ruta de los Miradores , enriqueciendo así tu experiencia con melodías que capturan la esencia de nuestra ciudad.