MIRADOR DEL HUERTO DE CALIXTO Y MELIBEA
30 minutos
Situado en pleno casco antiguo de Salamanca, detrás de las catedrales y a pocos pasos del Patio Chico, el Huerto de Calixto y Melibea es un jardín municipal de aproximadamente 2.500 metros cuadrados. Su nombre recuerda a los protagonistas de La Celestina, la inmortal obra de Fernando de Rojas, ya que la tradición local sitúa en este paraje el escenario del encuentro amoroso entre Calixto y Melibea. El Huerto ofrece impresionantes vistas de las catedrales de Salamanca, lo que le ha valido un lugar destacado en la Ruta de los Miradores de la ciudad. La frondosa vegetación que lo envuelve lo convierte en un lugar ideal para pasear, leer o simplemente dejarse cautivar por la atmósfera mágica que evoca la obra literaria.
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Precio visita libre
- Individual - 0.00 €
En lo alto de la antigua muralla y a espaldas de las catedrales de Salamanca, se esconde el Huerto de Calixto y Melibea, un rincón donde se entrelazan historia, literatura y naturaleza. Este jardín debe su nombre a los protagonistas de La Celestina, la célebre obra de Fernando de Rojas, estudiante en la Universidad salmantina en el siglo XV.
La ciudad conserva dos enclaves vinculados a esta obra literaria: la Peña Celestina, al oeste del Teso de las Catedrales, donde según la tradición vivía la vieja alcahueta, y este huerto, donde desde tiempo inmemorial se ha creído que se encontraba el palacio del padre de Melibea, cuyo jardín fue escenario de los encuentros amorosos de los jóvenes protagonistas.
El acceso al Huerto de Calixto y Melibea se realiza desde el Patio Chico, a través de la tranquila Calle del Arcediano. Este calle nos conduce hasta un antiguo muro de piedra, donde se abre una puerta con arco de medio punto sobre la que capean los escudos de Alonso de Paradinas, Arcediano de Ledesma y obispo de Ciudad Rodrigo. Alonso de Paradinas fue estudiante en el Colegio de San Bartolomé; allí copió el ejemplar del Libro del Buen Amor que se conserva en la Biblioteca Histórica de la Universidad. Hoy, aparte de la puerta blasonada, el pozo y un aljibe, apenas queda nada del palacio que aquí existió, pero no es difícil imaginar un palacio tardomedieval con su altiva torre dominando la ciudad.
En 1981 fue adquirido por el ayuntamiento que después de una cuidada intervención lo convirtió en un jardín público. En la rehabilitación se combinaron los elementos ya existentes con otros nuevos para convertirlo en un huerto de flor con connotaciones románticas. El huerto se amplió en 1992, cuando el ayuntamiento adquirió el solar colindante, conocido como el Jardín del Visir por el apodo del propietario. El amplio solar que se extiende desde la puerta hasta la muralla medieval, en el tramo comprendido entre la Casa de Lis y la Puerta de San Polo, hoy está ocupado por un frondoso jardín cuyo mirador es el adarve de la muralla medieval, con unas vistas increíbles del Convento de San Esteban y de la Catedral.
La ciudad conserva dos enclaves vinculados a esta obra literaria: la Peña Celestina, al oeste del Teso de las Catedrales, donde según la tradición vivía la vieja alcahueta, y este huerto, donde desde tiempo inmemorial se ha creído que se encontraba el palacio del padre de Melibea, cuyo jardín fue escenario de los encuentros amorosos de los jóvenes protagonistas.
El acceso al Huerto de Calixto y Melibea se realiza desde el Patio Chico, a través de la tranquila Calle del Arcediano. Este calle nos conduce hasta un antiguo muro de piedra, donde se abre una puerta con arco de medio punto sobre la que capean los escudos de Alonso de Paradinas, Arcediano de Ledesma y obispo de Ciudad Rodrigo. Alonso de Paradinas fue estudiante en el Colegio de San Bartolomé; allí copió el ejemplar del Libro del Buen Amor que se conserva en la Biblioteca Histórica de la Universidad. Hoy, aparte de la puerta blasonada, el pozo y un aljibe, apenas queda nada del palacio que aquí existió, pero no es difícil imaginar un palacio tardomedieval con su altiva torre dominando la ciudad.
En 1981 fue adquirido por el ayuntamiento que después de una cuidada intervención lo convirtió en un jardín público. En la rehabilitación se combinaron los elementos ya existentes con otros nuevos para convertirlo en un huerto de flor con connotaciones románticas. El huerto se amplió en 1992, cuando el ayuntamiento adquirió el solar colindante, conocido como el Jardín del Visir por el apodo del propietario. El amplio solar que se extiende desde la puerta hasta la muralla medieval, en el tramo comprendido entre la Casa de Lis y la Puerta de San Polo, hoy está ocupado por un frondoso jardín cuyo mirador es el adarve de la muralla medieval, con unas vistas increíbles del Convento de San Esteban y de la Catedral.
Este espacio nos ofrece la posibilidad de contemplar la ciudad desde múltiples perspectivas:
1.- DESDE LA PLAZA DE LOS LEONES
Antes de entrar en el Huerto de Calixto y Melibea nos situaremos en la Plaza de los Leones. Nos encontramos en un lugar privilegiado para contemplar el conjunto catedralicio. Desde aquí vemos el Patio Chico, con la cabecera románica y la Torre del Gallo de la Catedral Vieja; detrás se eleva la majestuosa Torre Campanario, la segunda más alta de España, solo superada por la Giralda y, a nuestra derecha, la Catedral Nueva con su imponente cúpula. Románico, gótico, renacimiento, barroco, neoclásico se muestra ante nuestros ojos.
2.- DESDE EL MIRADOR DE LA MURALLA
Tras atravesar el Huerto, alcanzamos un mirador asentado sobre la antigua muralla. Desde esta altura se nos revela una vista privilegiada del entorno. Nos hallamos sobre la Cerca Vieja, la primera muralla medieval de Salamanca, construida en la primera mitad del siglo XII. Bajo nuestros pies emerge otro muro que parte hacia el este: es el inicio de la Cerca Nueva, la segunda muralla construida en la Edad Media. Aquí se encontraba la Puerta de San Pablo, una de las trece con las que contó la muralla, de la que no ha quedado ningún resto.
Al otro lado de la Calle de San Pablo se encuentran La Casa de los Niños del Coro y el Hotel San Polo. Este hotel tiene una sorprendente terraza, las ruinas de la Iglesia románica-mudéjar de San Polo que han sido integradas en el hotel. Todavía se conservan los cimientos de la triple cabecera semicircular y el alzado de parte de los muros. de esa iglesia. Detrás del hotel sobresale la moderna torre del Convento de los Carmelitas calzados. Junto a la torre está la iglesia del Carmen de Abajo, único vestigio que queda de lo que fue el Convento de de carmelitas de San Andrés , que llegó a ser conocido como el Escorial Salamantino. Muy cerca, delante de los jardines de Santo Domingo, se ve una escultura de bronce que representa a San Juan de la Cruz, obra del escultor Fernando Mayoral.
Hacia el noreste se alza el Convento de los Dominicos, destacando del conjunto la monumental la impresionante iglesia de San Esteban. Desde este punto, es fácil apreciar la gran extensión de terreno que ocuparon los antiguos conventos. Hoy el convento tienen usos muy diversos: una parte es aún convento, otra alberga el Hotel Palacio de San Esteban y en la zona sur se encuentran la Sala de Exposiciones y los Jardines de Santo Domingo, donde se exhibe una selección de esculturas en bronce del artista salmantino Venancio Blanco, cuya obra dialoga con el entorno, uniendo tradición y modernidad.
Hacia el norte tenemos una vistas increíbles de la cúpula de la Catedral Nueva y de la Torre Campanario
3.- DEDES EL JARDÍN DEL VISIR
Gracias a la menor frondosidad de la vegetación, este punto permite una vista despejada de la cúpula de la Catedral Nueva y de la Torre del Campanario. Justo aquí se ha instalado el punto selfie, un lugar perfecto para capturar un autorretrato con este excepcional telón de fondo.
Desde el mirador del Jardín del Visir, situado sobre un torreón de la muralla, se ven las llamativas vidrieras de la Casa Lis.
1.- DESDE LA PLAZA DE LOS LEONES
Antes de entrar en el Huerto de Calixto y Melibea nos situaremos en la Plaza de los Leones. Nos encontramos en un lugar privilegiado para contemplar el conjunto catedralicio. Desde aquí vemos el Patio Chico, con la cabecera románica y la Torre del Gallo de la Catedral Vieja; detrás se eleva la majestuosa Torre Campanario, la segunda más alta de España, solo superada por la Giralda y, a nuestra derecha, la Catedral Nueva con su imponente cúpula. Románico, gótico, renacimiento, barroco, neoclásico se muestra ante nuestros ojos.
2.- DESDE EL MIRADOR DE LA MURALLA
Tras atravesar el Huerto, alcanzamos un mirador asentado sobre la antigua muralla. Desde esta altura se nos revela una vista privilegiada del entorno. Nos hallamos sobre la Cerca Vieja, la primera muralla medieval de Salamanca, construida en la primera mitad del siglo XII. Bajo nuestros pies emerge otro muro que parte hacia el este: es el inicio de la Cerca Nueva, la segunda muralla construida en la Edad Media. Aquí se encontraba la Puerta de San Pablo, una de las trece con las que contó la muralla, de la que no ha quedado ningún resto.
Al otro lado de la Calle de San Pablo se encuentran La Casa de los Niños del Coro y el Hotel San Polo. Este hotel tiene una sorprendente terraza, las ruinas de la Iglesia románica-mudéjar de San Polo que han sido integradas en el hotel. Todavía se conservan los cimientos de la triple cabecera semicircular y el alzado de parte de los muros. de esa iglesia. Detrás del hotel sobresale la moderna torre del Convento de los Carmelitas calzados. Junto a la torre está la iglesia del Carmen de Abajo, único vestigio que queda de lo que fue el Convento de de carmelitas de San Andrés , que llegó a ser conocido como el Escorial Salamantino. Muy cerca, delante de los jardines de Santo Domingo, se ve una escultura de bronce que representa a San Juan de la Cruz, obra del escultor Fernando Mayoral.
Hacia el noreste se alza el Convento de los Dominicos, destacando del conjunto la monumental la impresionante iglesia de San Esteban. Desde este punto, es fácil apreciar la gran extensión de terreno que ocuparon los antiguos conventos. Hoy el convento tienen usos muy diversos: una parte es aún convento, otra alberga el Hotel Palacio de San Esteban y en la zona sur se encuentran la Sala de Exposiciones y los Jardines de Santo Domingo, donde se exhibe una selección de esculturas en bronce del artista salmantino Venancio Blanco, cuya obra dialoga con el entorno, uniendo tradición y modernidad.
Hacia el norte tenemos una vistas increíbles de la cúpula de la Catedral Nueva y de la Torre Campanario
3.- DEDES EL JARDÍN DEL VISIR
Gracias a la menor frondosidad de la vegetación, este punto permite una vista despejada de la cúpula de la Catedral Nueva y de la Torre del Campanario. Justo aquí se ha instalado el punto selfie, un lugar perfecto para capturar un autorretrato con este excepcional telón de fondo.
Desde el mirador del Jardín del Visir, situado sobre un torreón de la muralla, se ven las llamativas vidrieras de la Casa Lis.