MIRADOR DE IERONIMUS
1 hora 30 minutosEn 2002, coincidiendo con el noveno centenario de la restauración de la Diócesis, las torres de la Catedral se abrieron por primera vez al público. Desde entonces, este recorrido excepcional permite acceder a espacios que durante siglos estuvieron reservados únicamente a quienes trabajaban en la Catedral. Integrado en la Ruta de los Miradores de Salamanca, Ieronimus ofrece algunas de las mejores vistas del casco histórico y permite contemplar el interior de ambas catedrales desde ángulos realmente sorprendentes.
El recorrido nos lleva hasta la Sala del Alcaide, desde donde puede contemplarse el interior de la Catedral Vieja a través de una ventana geminada. Al fondo destaca el magnífico retablo de los hermanos Delli, una de las joyas artísticas del templo.
Desde la terraza de la Torre Mocha, vemos dos de los elementos más emblemáticos del conjunto catedralicio: el cimborrio de la Catedral Vieja, conocido como la Torre del Gallo, y, elevándose sobre él, la gran cúpula de la Catedral Nueva, recortándose con fuerza sobre el cielo salmantino.
El paseo continúa por el andén situado a los pies de la Catedral Nueva, desde donde se obtiene una panorámica impresionante del interior del templo. Después, una escalera de caracol conduce a la terraza de la fachada occidental, un mirador privilegiado sobre la ciudad. Desde allí, se asciende hasta la Torre de las campanas, el punto más alto del recorrido, que permite contemplar la ciudad en direncción a los cuatro puntos cardinales.
Tras la reconquista de Toledo, Alfonso VI impulsó la repoblación de los territorios situados al sur del Duero, entre ellos Salamanca. La tarea fue encomendada al conde Raimundo de Borgoña y a doña Urraca, quienes culminaron el proceso en 1102 y nombraron obispo a Jerónimo de Perigord, antiguo capellán del Cid.
Durante la Edad Media, la Catedral Vieja, rodeada de almenas, fue conocida como Fortis Salmanticensis por su aspecto defensivo. Su fachada occidental incluía dos torres: la Torre de las Campanas y la Torre Mocha, esta última utilizada como mazmorra hasta 1614 y posteriormente como acceso y vivienda del personal catedralicio, incluidos los campaneros, que habitaron allí hasta la década de 1960.
Desde comienzos del siglo XVIII, la torre campanario fue objeto de sucesivas reformas. Tras el incendio provocado en 1705 por la caída de un rayo en la Torre de las Campanas, el maestro Pantaleón Pontón Setién añadió el remate barroco que hoy constituye el cuerpo superior de la torre. El sobrepeso de esta estructura, que duplicaba la altura original, provocó la aparición de grandes grietas. El terremoto de Lisboa de 1755 agravó aún más su estado, hasta el punto de amenazar ruina. Las reparaciones posteriores incluyeron la colocación de cinchos de hierro en el perímetro exterior del fuste románico, tirantes de madera en las estancias interiores —aprovechando los huecos de ventanales cegados— y un refuerzo del fuste mediante un forro de sillería lisa con perfil en talud que, desde una nueva cimentación, alcanzaba la cornisa donde arrancaba el remate superior. Desde entonces, cada 31 de ocubre, Salamanca recuerda que nadie murió en la ciudad con el citado terremoto, con la ascensión del Mariquelo a lo alto del campanario.
La declaración de la Catedral como Monumento Histórico-Artístico en 1887 abrió paso a las primeras restauraciones modernas. El recorrido actual por las torres nació entre 1998 y 2001, con la rehabilitación de la Torre Mocha y la Torre de las Campanas dentro del Plan Director de Restauración de las Catedrales de Salamanca.. En 2002, coincidiendo con el 900 aniversario de la refundación de Salamanca, estos espacios se abrieron al público bajo el nombre de Ieronimus, en homenaje al primer obispo de la Diócesis restaurada.
Desde entonces, Ieronimus se ha consolidado como uno de los grandes referentes turísticos de la ciudad, ampliando sus espacios visitables y renovando sus contenidos expositivos de forma continua. Fruto de la colaboración con el Ayuntamiento de Salamanca, el año 2013 - coincidiendo con el centenario del inicio de la construcción de la Catedral Nueva- abrieron al público dos nuevos espacios de la Torre Campanario: la Sala del Reloj y el cuerpo de campanas.
En 2025, Ieronimus pasó a formar parte de la recién creada Ruta de los Miradores de Salamanca. Se trata del mirador más destacado de la ciudad, una auténtica atalaya desde la que no solo se contempla el casco urbano, sino también un amplio horizonte que alcanza hasta las sierras del sur de la provincia.
RECORRIDO En el interior de Ieronimus se suceden varios miradores, tanto interiores como exteriores. Los miradores interiores permiten contemplar las dos templos catedralicios desde sendos “balcones” privilegiados, mientras que los exteriores ofrecen múltiples perspectivas de la ciudad y de los propios templos desde una proximidad poco habitual para el visitante.
A lo largo del recorrido se accede a varios miradores exteriores: la terraza de la Torre Mocha, el andén de la Torre del Gallo con vistas al Patio Chico, la terraza de Anaya y el andén superior de la Catedral Nueva y la Torre del Campanario.
TERRAZA DE LA TORRE MOCHA A pesar de su nombre, esta torre nunca fue desmochada. De hecho, originalmente era más baja, hasta que en el siglo XVIII se añadió un cuerpo superior que le dio su altura actual.
La salida a la Terraza de la Torre Mocha, situada a los pies de la Torre del Campanario, ofrece una visión privilegiada del Conjunto Catedralicio. Desde aquí vemos las cubiertas almenadas de la Catedral Vieja —que nos recuerdan el carácter defensivo de la Catedral Vieja— y, sobre todo, nos permite disfrutar del paisaje que se abre ante nosotros.
A la izquierda se observan las naves y la imponente cúpula de la Catedral Nueva. Bajo ella se alza la Torre del Gallo, un cimborrio de inspiración oriental considerada una de las joyas del arte medieval español. Frente a nosotros sobresale el Claustro de la Catedral Vieja, primer edificio universitario de Salamanca, destacando en él la Capilla de Santa Bárbara, donde se celebraban los exámenes de grado de la Universidad.
Aguas arriba del Tormes se distingue el Puente Felipe VI y, junto a él, el antiguo Convento de la Virgen de la Vega —hoy Fundación Sánchez Fabrés— del que procede la imagen de la Virgen de la Vega, patrona de Salamanca, actualmente situada en el retablo de la Catedral Vieja. El Puente de Enrique Estevan, inaugurado el año 1913, fue el segundo puente de la ciudad, y constituye una interesante obra de la arquitectura del hierro. En la orilla opuesta destacan las torres de la Iglesia Nueva de la Santísima Trinidad del Arrabal y el edificio del Parador de Turismo; en la margen izquierda, la Iglesia de Santiago y el Puente Romano.
SALA DEL ALCAIDE Y CATEDRAL VIEJA. Esta sala se sitúa sobre el zaguán de entrada a la Catedral Vieja. Desde una ventana geminada, ubicada a la altura de las bóvedas, se ve toda la nave central del templo. Al fondo se distingue la capilla mayor, presidida por el espléndido retablo de los hermanos Delli y el fresco del Juicio Final de Nicolás Florentino, dos obras maestras del arte tardo medieval del siglo XV. Una pantalla situada en la sala nos permite apreciar en detalle las diferentes tablas del retablo y otros elementos difíciles de observar desde el suelo.
ANDÉN DE LA TORRE DEL GALLO Y PATIO CHICO Antes de adentrarse en la Catedral Nueva, una pasarela conduce hasta la altura de la Torre del Gallo, desde donde es posible contemplar de cerca todos sus detalles. Desde este punto, una balconada ofrece además una magnífica vista del Patio Chico.
ANDÉN INTERIOR CATEDRAL NUEVA Al avanzar, el visitante accede al andén que rodea la Catedral Nueva a la altura del arranque de las bóvedas. Este corredor elevado, inspirado en los antiguos triforios medievales, permite apreciar de cerca la compleja arquitectura tardogótica del templo. Desde aquí se contempla en toda su magnitud la grandiosidad del edificio: sus tres naves con capillas laterales y las magníficas bóvedas estrelladas diseñadas por Rodrigo Gil de Hontañón. Los grandes ventanales renacentistas inundan el espacio con la luz tamizada por las vidrieras, donde se representan escenas bíblicas y figuras de patriarcas, profetas y apóstoles.
Desde el centro de la balaustrada se disfruta de una vista privilegiada del majestuoso coro de los Churriguera, con su sillería de nogal finamente tallada, flanqueada por dos órganos —uno renacentista y otro barroco—. La Capilla Mayor está presidida por la imagen de la Virgen de la Asunción, acompañada por imponentes esculturas que representan a los Padres de la Iglesia Oriental y Occidental. Sobre el altar, dos grandes urnas de plata custodian las reliquias de San Juan de Sahagún, patrón de Salamanca, y de Santo Tomás de Villanueva.
TERRAZA DE ANAYA Desde esta terraza se despliega una de las panorámicas más completas e impresionantes de Salamanca. Hacia el oeste se alza el cerro de San Vicente, origen histórico de la ciudad. A nuestros pies sobresale el Edificio Histórico de la Universidad, coronado por la espadaña de su capilla, y al fondo se distingue el Colegio Mayor del Arzobispo Fonseca, uno de los antiguos Colegios Mayores vinculados a la Universidad de Salamanca.
Destaca sobre el conjunto monumental la imponente silueta de la iglesia de la Clerecía y la Universidad Pontificia, que ocupan el antiguo Colegio Real de la Compañía de Jesús. Hacia el norte se abre la Rúa Mayor, eje principal de la ciudad histórica, que conduce hasta la Iglesia de San Martín. Tras ella se eleva la espadaña del Ayuntamiento, señalando la ubicación de la Plaza Mayor.
A los pies del visitante se extiende la Plaza de Anaya, trazada en 1811 durante la ocupación francesa de la ciudad. En ella se encuentran la Iglesia de San Sebastián y el antiguo Colegio Mayor de San Bartolomé o de Anaya. Hacia el este destacan el Convento de las Dueñas y el Convento de San Esteban, dos referentes esenciales del patrimonio salmantino.
Frente a nosotros se alza la majestuosa silueta de la Catedral Nueva. Sus tres naves escalonadas, sostenidas por contrafuertes, arbotantes y pináculos, ofrecen una auténtica lección de arquitectura tardogótica.
CUERPO DE LAS CAMPANAS Esta estancia pertenece al cuerpo superior de la torre, añadido en el siglo XVIII. El campanario actual alberga catorce campanas, entre ellas la más grande y emblemática de Salamanca: la campana mayor, conocida como «María de la O». Desde este punto, el más elevado de la ciudad, se obtiene una vista panorámica completa hacia los cuatro puntos cardinales. Como majestuoso telón de fondo, hacia el sur de la provincia, vemos la Sierra de Béjar.