MUSEO DE ART NOUVEAU Y ART DÉCO. CASA LIS
1 horaLa fachada norte, orientada a la calle Gibraltar, constituye uno de los escasos ejemplos claramente modernismas de la ciudad, donde piedra y ladrillo se combinan con elegantes verjas de hierro de inspiración Art Nouveau. La fachada sur se concibió como un gran mirador hacia el río formado por dos galerías superpuestas de hierro fundido, realizadas en los talleres salmantinos de Moneo.
Con el paso del tiempo, la casa cayó en abandono hasta que, en la década de 1980, fue expropiada y restaurada. La generosa donación de la colección de artes decorativas de Manuel Ramos Andrade dio origen almuseo actual. La restauración llevada a cabo a finales del siglo XX incorporó unas espectaculares vidrieras emplomadas de estilo Tiffany, que son hoy seña de identidad del museo.
El museo custodia una colección de más de 2000 piezas de artes decorativas producidas entre finales del siglo XIX y los años treinta del siglo XX. Entre sus colecciones más destacadas se encuentran los vidrios franceses —jarrones y lámparas de los mejores vidrieros de la época—, las delicadas criselefantinas de bronce y marfil, así como muñecas de porcelana, joyas, porcelanas, esmaltes, bronces y otros objetos decorativos.
Visitar la Casa Lis supone no solo contemplar una de las colecciones de arte modernista más importantes de Europa, sino también disfrutar de un edificio que es, por sí mismo, una auténtica obra de arte, con su arquitectura modernista y sus espectaculares vidrieras de colores.
Precio visita libre
- Individual - 5.00 €
- Jubilados - 3.00 €
- Estudiantes - 3.00 €
- Grupos (Número mínimo: 11) - 3.00 €
- Desempleados - 1.00 €
- Niños (Edad máxima: 14) - 0.00 €
La Casa de Lis está considerada como la obra modernista más destacada de Salamanca. Este palacete urbano, levantado sobre un tramo de la antigua muralla, fue encargado por Miguel de Lis (1855‑1909), un industrial acomodado gracias a la modernización de la fábrica de curtidos que había heredado de su padre. Su buena situación económica le permitió emprender la construcción de una residencia acorde con las nuevas corrientes arquitectónicas de finales del siglo XIX.
El proyecto fue confiado a Joaquín de Vargas y Aguirre (1857‑1935), arquitecto jerezano que había llegado a Salamanca para ocupar la plaza de arquitecto provincial. Tanto él como Miguel de Lis estaban al tanto de las innovaciones del modernismo europeo, especialmente del que se desarrollaba en Bélgica, lo que influyó decisivamente en el diseño del edificio.
La estancia de Miguel de Lis en la casa fue breve: falleció en 1909, apenas tres años después de su inauguración. La propiedad permaneció en manos de su familia hasta 1917, cuando fue adquirida por Enrique Esperabé de Arteaga (1869‑1966), futuro rector de la Universidad de Salamanca, que se instaló allí con los suyos. Más tarde, la vivienda pasó por distintos inquilinos y, ya en los años setenta, quedó cerrada y sin uso, iniciando un periodo de deterioro que puso en riesgo su supervivencia. En 1981, el Ayuntamiento de Salamanca inició un proceso de expropiación para evitar su ruina. Aunque inicialmente se pensó en convertirla en casa de cultura, la donación de la valiosa colección de Manuel Ramos Andrade orientó el proyecto hacia la creación del Museo Art Nouveau y Art Déco.
Para adaptar el edificio a su nueva función, la Casa Lis fue sometida a una profunda rrehabilitación realizada por los arquitextos Javier Gómez Riesco y Francisco Morón. Se incorporaron vidrieras emplomadas realizadas por el maestro vidriero Juan Villaplana, entre ellas la espectacular vidriera polícroma que cubre el patio central, compuesta por más de dos mil piezas de vidrio y diseñada por el propio Ramos Andrade.
El museo abrió sus puertas en 1995 y está gestionado por la Fundación Ramos Andrade, cuyo patronato integran los ayuntamientos de Salamanca y Navasfrías, así como la Universidad de Salamanca.
El edificio como primera colección Antes incluso de entrar en las salas, el propio edificio modernista es ya parte del museo. La estructura de hierro y cristal, las vidrieras y la adaptación al desnivel del terreno funcionan como una introducción al Art Nouveau y al Art Déco: luz, transparencia y decoración como lenguaje principal. El acceso conduce al gran patio cubierto por la vidriera superior, uno de los puntos centrales de la visita.
A través de sus diecinueve colecciones el recorrido por sus salas muestra al visitante la producción de los talleres europeos de artes decorativas de los periodos Nouveau y Déco:
Porcelanas y esmaltes La visita comienza con porcelanas europeas de gran refinamiento y esmaltes decorativos. Son piezas de manufacturas francesas y centroeuropeas, con decoración floral, escenas femeninas y motivos simbólicos propios del gusto modernista: porcelanas de Rosenthal, Royal Copenhagen, Mariano Benlliure, Gustave Guetant o Zuloaga.
Bronces de Viena Pequeñas esculturas decorativas producidas por talleres como los de Franz Xaver Bergmann, con escenas orientalistas, animales y figuras galantes, muy apreciadas por el coleccionismo burgués.
Vidrios de René Lalique Obras del diseñador francés René Lalique, con frascos de perfume, jarrones y piezas de tocador donde predominan las libélulas, flores y figuras femeninas, símbolo del Art Nouveau más refinado.
Frascos de perfumes Frascos de lujo de casas como Baccarat o Lalique, donde el diseño convierte el objeto cotidiano en pieza artística.
Criselefantinas Esculturas de bronce y marfil de artistas como Demetre Chiparus o Ferdinand Preiss, representando bailarinas y figuras femeninas estilizadas del Art Déco.
Muebles El museo dispone asimismo de una destacada selección de muebles creados por artistas de la Escuela francesa de Nancy, como Émile Gallé y Louis Majorelle, así como de la Escuela catalana, representada por Gaspar Homar y Joan Busquets.
Vidrios de Émile Gallé, Daum y escuela de Nancy Los fondos que atesora la Casa Lis muestran la trayectoria de autores tan importantes como Émile Gallé con sus vidrios de capas superpuestas y sus exquisitos muebles o la evolución de Rene Lalique que partiendo de la joyería Art Nouveau orienta su creatividad al diseño del vidrio en las décadas posteriores.
Abanicos Abanicos decorativos de finales del XIX y principios del XX, elaborados con seda, encaje y marfil, reflejo de la moda femenina de la época.
Joyas modernistas Piezas de orfebrería de firmas como de Masriera o Faberge, donde el Art Nouveau se expresa en formas orgánicas y el Art Déco en composiciones geométricas y sofisticadas.
Haguenaue Obras del escultor Haguenauer, centradas en figuras femeninas estilizadas de fuerte carga decorativa.
Bellezas de baño Escenas escultóricas que representan el ocio moderno: mujeres en la playa, el baño o el mundo del espectáculo, reflejo del ideal de elegancia de la Belle Époque.
Muñecas de porcelana francesas y alemanas Colección de muñecas de casas como Jumeau o Kestner, con gran nivel de detalle en vestuario y expresión, símbolo del coleccionismo burgués, que ha sido definida por los expertos como la mejor colección expuesta al público a nivel mundial.
Juguetes Juguetes industriales de hojalata, madera y metal fabricados por empresas como Märklin o Lehmann.
Pintura La colección pictórica reúne obras de transición entre el modernismo y las primeras vanguardias, con autores europeos y españoles vinculados al simbolismo y al gusto decorativo de la época. Destacan escenas intimistas, figuras femeninas y composiciones de fuerte carga estética.
Escultura La escultura incluye obras decorativas y figurativas del cambio de siglo, desde piezas simbolistas hasta formas más estilizadas del Art Déco. Se integran autores europeos y españoles vinculados al modernismo escultórico, con especial atención a la figura humana idealizada.
EL EDIFICIO Joaquín de Vargas aprovechó el escarpe rocoso del Teso de las Catedrales para levantar la espectacular fachada sur, concebida como mirador hacia el río. Un gran muro de contención, sobre el que se dispone una amplia zona aterrazada, da paso a un jardín con una gruta ornamental desde la que parte una imponente escalinata que, a modo de escalera imperial, se desdobla en dos tramos que ascienden casi en vertical hasta el mirador.
La fachada se organiza en dos pisos de galerías de hierro superpuestas, con un cuerpo central que sobresale a modo de mirador y que presenta arcos de medio punto sostenidos por columnas. Fueron construidas en los talleres de fundición salmantinos de Moneo y constituyen el mejor ejemplo de la arquitectura del hierro en Salamanca. Bajo las galerías se extiende un friso de azulejos con decoración neoplateresca, obra de Daniel de Zuloaga.
La fecha grabada en la fachada norte indica que la casa se concluyó en 1905. En ella, Joaquín de Vargas creó el mejor ejemplo del modernismo salmantino. En esta fachada combinó la piedra arenisca de Villamayor con el ladrillo. La precede una tapia rematada por rejas de formas ovaladas, decoradas con el característico “golpe de látigo”. La puerta arqueada se inspira en los accesos modernistas realizados en Bélgica en la misma época.
El interior se articula en torno a un patio central rectangular, rodeado por dos pisos de galerías acristaladas sostenidas por columnas de hierro fundido. Originalmente, este espacio era un patio abierto, con fuente y jardín, siguiendo el modelo de los patios andaluces. Hoy está cubierto por una vidriera emplomada de estilo Tiffany que representa el firmamento. Fue diseñada por Manuel Ramos Andrade y realizada por Juan Villaplana en 1995, al igual que el resto de los vitrales que dotan al edificio del maravilloso cromatismo del que careció en sus orígenes.
LAS COLECCIONES En su interior se conservan alrededor de 2.500 piezas datadas entre finales del siglo XIX y los años treinta del XX, la mayoría procedentes del meticuloso trabajo coleccionista de Ramos Andrade. Su oficio de anticuario, los continuos viajes que emprendió y su dedicación a un estilo entonces poco apreciado en España le brindaron la oportunidad de examinar miles de objetos y escoger únicamente aquellos que consideró verdaderas obras maestras.
El itinerario del museo, articulado en diecinueve colecciones distintas, permite descubrir la producción de los talleres europeos más destacados de las artes decorativas vinculadas al Art Nouveau y al Art Déco. Sobresale de manera especial la colección de criselefantinas, delicadas esculturas que combinan marfil y bronce y que representan, en su mayoría, bailarinas o figuras circenses captadas en pleno movimiento. Los artistas europeos, aprovechando los abundantes stocks de marfil procedentes de las colonias, recuperaron esta técnica heredada del mundo clásico, sustituyendo el oro tradicional por el bronce. La colección que conserva el Museo es la más importante del mundo en una institución pública, tanto por su excelente estado de conservación como por la calidad y el rigor de su selección. En ella están presentes los artistas más relevantes del género, como Colinet, Preiss, R. Paris o Chiparus, del que se exhibe la mejor colección existente.
El visitante puede admirar cerca de doscientas piezas de vidrio, entre ellas una exquisita selección de lámparas y jarrones de vidrio doblado y grabado al ácido del francés Émile Gallé; esculturas y jarrones de pasta de vidrio esmerilado de René Lalique; y las creaciones del austriaco Loetz, célebre por su técnica de reflejos metálicos. A ello se suman los jarrones vidriados y lustrados de Zsolnay, los magníficos vidrios de los hermanos Daum, frascos de perfume, figuras de cristal traslúcido e irisado, lámparas y juegos de mesa.
La colección de muñecas de porcelana, con unas cuatrocientas piezas, está considerada la mejor muestra pública del mundo. Proceden de las principales manufacturas francesas (Jumeau, Bru, Gaultier), alemanas (Steiner, Simon & Halbig, Kestner) e italianas (Lenci).
El museo dispone asimismo de una destacada selección de muebles creados por artistas de la Escuela francesa de Nancy, como Émile Gallé y Louis Majorelle, así como de la Escuela catalana, representada por Gaspar Homar y Joan Busquets. A ello se suman pinturas de Josep Maria Tamburini, Beltrán Massés y del mirobrigense Celso Lagar, que enriquecen aún más el recorrido artístico.
El Museo expone joyas de René Lalique, de Luis Masriera y un huevos de Pascua del ruso Carl Fabergé, quien trabajó tanto para la Casa Imperial rusa como para la alta burguesía europea. Cuenta con importantes** porcelanas** de Sèvres y de las escuelas italianas de Capodimonte y Lenci. Completan el conjunto los esmaltes de Limoges, bronces vieneses, abanicos, pañuelos, un circo completo de muñecos de fieltro de la firma alemana Steiff, figuras de “bellezas de baño”, esculturas de Haguenaur y diversas piezas de carácter ornamental.