PARQUE ARQUEOLÓGICO DEL CERRO DE SAN VICENTE
1 hora 30 minutosEl Cerro de San Vicente se sitúa al suroeste del casco histórico de Salamanca, sobre el cerro más occidental de los tres en los que se asentó la ciudad. Aquí se encuentra el origen de la Salamanca, un asentamiento ocupado durante la Primera Edad del Hierro, durante los siglos VIII al IV a.C. A partir de ese momento el crecimiento de la población provocó su traslado al Teso de las Catedrales, dando origen al castro de Salmántica durante la Segunda Edad del Hierro.
Tras quedar deshabitado durante siglos, en la Edad Media se levantó en el cerro el Monasterio Benedictino de San Vicente. Su valor estratégico hizo que fuera ocupado y transformado en fortaleza por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia, lo que llevó a su destrucción en 1812 durante la Batalla de Salamanca. Los intentos de reconstrucción por parte de los benedictinos fracasaron y el conjunto fue abandonado en 1835. Las ruinas fueron progresivamente expoliadas hasta desaparecer a finales del siglo XIX, momento en que la zona se convirtió en un barrio popular que borró el antiguo trazado histórico.
Desde la década de 1990, las excavaciones arqueológicas han permitido vincular el yacimiento localizado en el cerro a la Cultura del Soto Medinilla. Su relevancia motivó la realización en 1997 del Plan Director del Cerro de San Vicente, que organiza la intervención en tres áreas: los restos del poblado de la Primera Edad del Hierro, los del antiguo claustro del monasterio benedictino -hoy museo- y las laderas recayentes hacia la Vaguada de la Palma, convertidas en parque público y jardín botánico.
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El Cerro de San Vicente es un enclave excepcional para comprender los orígenes de Salamanca y la evolución histórica del territorio. Su descubrimiento en 1949, durante las obras de construción del Colegio Universitario Nuestra Señora de Guadalupe, marcó el inicio de una larga trayectoria de investigaciones arqueológicas que continúa en la actualidad. Las excavaciones sistemáticas emprendidas en 1990 confirmaron la existencia de un poblado de la Primera Edad del Hierro asociado a la cultura del Soto de Medinilla, lo que situó al cerro en el mapa de los yacimientos clave del valle medio del Duero. La aprobación del Plan Especial del Cerro de San Vicente en 1997 supuso un hito decisivo: permitió proteger el yacimiento, adquirir los terrenos sobre los que se ubica el yacimiento, demoler el antiguo colegio que ocupaba la cima del cerro y continuar las campañas arqueológicas. A ello se sumó la ejecución del Proyecto de las Obras de Protección de los Restos de la Planta del Antiguo Convento de San Vicente, ha supuesto la construcción de un espacio museográfico sobre los restos del convento benedictino, reforzando la vocación divulgativa del proyecto, que hoy incluye visitas guiadas y un renovado centro de interpretación.
El asentamiento protohistórico, ocupado entre los siglos VIII y IV a. C., se ubicaba en un punto estratégico sobre el Tormes, dominando un vado del río y controlando un amplio territorio. Su posición en el corredor natural que comunica el sur peninsular con la Meseta Norte —la futura Vía de la Plata— favoreció los intercambios económicos y culturales desde épocas muy tempranas. El poblado, de unas dos hectáreas y alrededor de 250 habitantes en su momento de mayor desarrollo, estaba protegido por un escarpe natural y por un muro defensivo en su sector más vulnerable. Las excavaciones han sacado a la luz viviendas circulares construidas con adobe y organizadas en torno a una calle, junto con estructuras auxiliares destinadas al almacenamiento de alimentos y utillaje. La superposición de construcciones y la potencia de los estratos arqueológicos reflejan una ocupación estable y prolongada a lo largo de los aproximadamente cuatrocientos años de vida del poblado.
La economía de las gentes del Soto combinaba agricultura, ganadería y recolección, complementadas con la caza. La presencia de molinos de mano, graneros y restos de fauna evidencia una intensa actividad productiva. La cultura material muestra un notable desarrollo artesanal, especialmente en la alfarería y en la metalurgia del bronce, junto con trabajos textiles y la elaboración de utensilios de hueso y piedra.
En los últimos años, las excavaciones han revelado hallazgos excepcionales que demuestran contactos con el Mediterráneo oriental, como cerámicas fenicias y egipcias, entre las que se encuentran objetos cultuales fabricados en fayenza, como un idolillo que seguramente representa una diosa. Estos materiales, junto con la presencia de una gran estructura rectangular interpretada como un posible espacio ritual, sugieren que las relaciones con pueblos orientales fueron más profundas que un simple intercambio comercial. Es posible que algunas personas —quizá mujeres— se asentaran en el poblado y transmitieran elementos culturales y religiosos a la comunidad local. Hacia el siglo IV a. C., el crecimiento demográfico llevó al traslado de la población al cercano Teso de las Catedrales, donde surgió el castro de Salmantica, origen de la ciudad histórica.
Tras un largo periodo de abandono, el cerro volvió a ser ocupado en la Edad Media. Aunque los orígenes del monasterio de San Vicente no están del todo claros, se sabe que existía antes de 1143, fecha en la que Alfonso VII lo donó a la orden de Cluny. En el siglo XVI, bajo los Reyes Católicos, el convento fue incorporado a la Orden Benedictina Reformada y transformado en colegio universitario, lo que motivó una profunda reconstrucción que dio lugar a un conjunto monumental de gran valor arquitectónico. Sin embargo, la Guerra de la Independencia supuso su ruina: los franceses lo fortificaron y, durante el sitio de Salamanca de 1812, quedó prácticamente destruido. Tras la desamortización de 1835, el cerro se convirtió en un barrio humilde cuyos habitantes reutilizaron los restos del convento.
El redescubrimiento del poblado prehistórico en 1949 y el proyecto de recuperación iniciado en los años noventa han permitido transformar el cerro en un parque arqueológico y en un espacio clave para la interpretación histórica de Salamanca. En 2025 se inauguró el Museo y comenzaron los trabajos de musealización de los restos protohistóricos y de las defensas napoleónicas, consolidando el cerro como un lugar donde confluyen investigaciones histórico-arqueologicas y divulgación cultural.
El recorrido por el Cerro de San Vicente se divide en tres grandes espacios: los restos del poblado prehistórico, situados en la cima del cerro, la visita al Museo del Cerro de San Vicente, dedicado a la Salamanca desaparecida, que ocupa el moderno edificio construido en 2001 sobre lo que fue el claustro del Convento de San Vicente y las laderas del cerro, convertidas hoy en un parque botánico.
1.- RESTOS DEL POBLADO PREHISTÓRICO Hasta el momento, los restos del poblado de la Primera Edad del Hierro han sido dados a conocer mediante visitas guiadas. Estas visitas ofrecen al público una visión detallada del modo de vida de las comunidades que habitaron el cerro entre los siglos VIII y IV a.C. Durante el recorrido, se explican las técnicas y materiales empleados en la construcción de las viviendas y estructuras anexas. Asimismo, se muestra cómo, a través de los materiales recuperados en las excavaciones, la arqueología, ayudada por otras ciencias auxiliares, permiten reconstruir aspectos fundamentales de aquella sociedad: su economía, tecnología, relaciones comerciales e incluso sus creencias. Todo ello nos ayuda a comprender mejor la vida de quienes ocuparon el Cerro de San Vicente durante aproximadamente cuatro siglos.
Los restos del poblado protohistórico, situados en la cima del cerro, están protegidos por una estructura cúbica de policarbonato que permite la entrada de luz natural. Esta cubierta, de aproximadamente 400 metros cuadrados, resguarda y exhibe los hallazgos arqueológicos descubiertos en las campañas de excavación de 2005 y 2006. Dentro del edificio que protege los restos arqueológicos una pasarela situada sobre una zona de tránsito del poblado permite visualizar el espacio excavado para la exposición pública de los restos:
La excavación en área realizada el año 2005 dejó a la vista tres viviendas principales, una gran estructura rectangular y una decena de estructuras anexas, organizadas en torno a una calle. La estructura de planta rectangular ha sido interpretada recientemente como un posible santuario y el espacio circundante como un área ritual.
Las casas tienen planta circular, construidas con adobes, con diámetros de entre 4 y 7 metros. En su interior, todas compartían elementos comunes: un poste central que sostenía la tecunbre, un hogar para cocinar y calentarse, y un banco corrido de adobe adosado al muro interior que servía como basal, asiento y cama.
Estas viviendas estaban habitadas por unidades familiares, y a su alrededor se disponían otras dependencias interpretadas como almacenes o espacios de trabajo. La superposición de construcciones de adobe detectada en las excavaciones indica que se trataba de un poblado estable ocupado durante varios siglos, lo que se explica por la exitosa explotación agrícola y ganadera del territorio circundante.
A través de la cultura material se reflexiona sobre la economía, el modo de vida, las relaciones comerciales y las creencias de los habitantes del Cerro durante la Primera Edad del Hierro.
LOS MIRADORES En los bordes de la plataforma superior del cerro se han acondicionado tres espacios como miradores, desde los que se obtienen panorámicas excepcionales del Teso de las Catedrales, de la vega del río Tormes y de los extensos territorios que se extienden al sur y al oeste de la ciudad. Cada uno de estos miradores tiene un panel con su correspondiente leyenda que ayuda a identificar los hitos arquitectónicos y los espacios naturales que se extienden ante nosotros.
LAS LADERAS DEL CERRO DE SAN VICENTE Dentro del marco del Plan Director del Cerro de San Vicente, también se llevaron a cabo excavaciones y trabajos de ajardinamiento en las laderas del cerro, hoy convertidas en un parque municipal con abundante vegetación autóctona. Durante el recorrido por este espacio verde, pueden observarse elementos de interés etnográfico como una noria, sistemas de riego y alcantarillado, bancales y antiguos caminos empedrados, todos ellos identificados mediante paneles con la correspondiente explicación.
MUSEO DEL CERRO DE SAN VICENTE El museo ocupa el moderno edificio construido en 2001 sobre los restos conservados del claustro del Convento de San Vicente. Los trabajos, realizados por los arquitectos Juan Vicente, Pablo Núñez y Pablo Redero y promovidos por el Excmo. Ayuntamiento de Salamanca fueron galardonado con el Premio Nacional de Restauración y Conservación de Bienes Culturales “Ciudades Patrimonio de la Humanidad” 2002.
El edificio aprovecha los muros conservados del claustro del monasterio de San Vicente y recrea los volúmenes originales en la nueva construcción. El propio inmueble se convierte en una parte esencial de la exposición: bodegas, suelos, muros y otros elementos originales del convento sirven de marco para los contenidos desarrollados en exposición.
La planta del museo se desarrolla en forma de “L” en torno al espacio claustral, coincidiendo con dos de las galerías originales del monasterio. Una serie de pasarelas y plataformas facilitan el recorrido por su interior
El recorrido por el interior del museo se organiza en las siguientes etapas: Recepción: • Visualización de un audiovisual que explica la importancia del Cerro de San Vicente. • Reflexión sobre la ciudad y las distintas formas de conocerla y aprender de ella.
Primera sala (galería oeste del claustro): • En esta sala se presenta, a través de una línea del tiempo, la historia de la ciudad desde los tiempos geológicos hasta la actualidad. • En el muro oeste se exhibe una gran reproducción de la mítica vista de Salamanca realizada por Anton van den Wyngaerde en 1570. • Una gran pantalla ofrece una atractiva propuesta audiovisual que, mediante imágenes y sonidos, narra la evolución de Salamanca desde su origen en este cerro hasta nuestros días. • A través de planos se rememoran las crisis que pusieron en peligro el futuro de la ciudad, como la riada de San Policarpo, el terremoto de Lisboa, la Guerra de la Independencia y la Desamortización.
Zona sur del claustro: historia del Monasterio Benedictino de San Vicente • Se conserva el pavimento original de la Sala Capitular del monasterio, realizado con cantos de río y metacarpios de bóvidos.
• Mediante paneles se recorre la historia del convento benedictino de San Vicente: desde su etapa cluniacense y su posterior reforma benedictina, pasando por la reconstrucción completa del monasterio entre los siglos XVI y XVIII, hasta su transformación en fuerte, su destrucción durante la Guerra de la Independencia y la posterior ocupación del cerro por familias humildes.
• Gracias a las nuevas tecnologías, se ofrece al público una atractiva recreación virtual del aspecto del monasterio una vez finalizada su construcción en el siglo XVIII.
• El recorrido continúa por una sala en la que se exponen el maletín de Wellington y la maqueta del Ayuntamiento de Salamanca diseñada por Andrés García de Quiñones en el siglo XVIII. Asimismo, una maqueta con proyección audiovisual muestra el desarrollo de la Batalla de los Arapiles el 22 de julio de 1812.
Las bodegas: En una de las bodegas se presenta la prehistoria de Salamanca, con especial atención a las investigaciones realizadas en el yacimiento del Soto de Medinilla, situado en el propio cerro.
Claustro: • Un panel muestra el dibujo del claustro realizado por el arquitecto Joaquín de Vargas Aguirre, que permite comprender cómo era este espacio, contrastando su diseño con los cimientos de los muros y los contrafuertes conservados.
• Hacia el norte se puede observar el moderno edificio de viviendas construido sobre el solar de la antigua iglesia del monasterio.
Planta alta del claustro: A través de paneles y pantallas se ofrece una amplia información sobre los episodios históricos que transformaron la ciudad en los siglos XIX y XX: • La Guerra de la Independencia: un diorama muestra la toma de los fuertes franceses por parte del general Wellington durante la Batalla de Salamanca en junio de 1812, mientras que varios paneles explican la Batalla de los Arapiles.
• La Desamortización y sus catastróficos efectos en la ciudad.
• El crecimiento y desarrollo urbanístico desde finales del siglo XIX y durante gran parte del XX se presentan por etapas mediante textos, vídeos e imágenes de gran interés. Este espacio permite conocer las principales obras de infraestructura desarrolladas en ese periodo, así como los estilos arquitectónicos predominantes en cada momento.
• El recorrido concluye con un pequeño espacio dedicado a la transformación del barrio de San Vicente y al desarrollo del plan urbanístico del cerro, destacando las intervenciones más relevantes realizadas hasta la fecha.
Mirador: Las vitrinas exhiben reproducciones de armas utilizadas por ambos ejércitos durante la Guerra de la Independencia. La visita concluye con la observación, desde este espacio privilegiado, de la transformación del barrio de San Vicente desde finales del siglo XX.