MIRADOR DE LAS CLARAS
30 minutosPrecio visita libre
- Individual - 8.00 €
- Jubilados - 5.00 €
- Jovenes - 5.00 €
- Grupos (Número mínimo: 15) - 4.00 €
- Niños (Edad máxima: 12) - 0.00 €
- Discapacitados - 0.00 €
El Convento de Santa Clara es el más antiguo de los monasterios femeninos conservados en la ciudad. Su origen se remonta a la primera mitad del siglo XIII cuando un grupo de mujeres de la nobleza deciden unirse en comunidad para para vivir ascéticamente y protegerse cuando sus maridos iban a la guerra. Se establecieron en la ermita de Santa María, dando lugar al beaterio de Dueñas de Santa María. Con el paso de los años, y gracias a privilegios de papas y reyes, se convirtió en el Real Monasterio de Santa Clara.
Este convento ha sido el hogar de la comunidad de Clarisas durante aproximadamente ochocientos años. El año 2019 las religiosas dejaron este lugar para instalarse en otros monasterios de la orden. Se trata un espacio emblemático reconvertido hoy en Museo Conventual de Santa Clara. En él se muestra el gran legado espiritual, artístico e histórico que ha preservado el convento a lo largo de los siglos.
En el recorrido por el monasterio el visitante puede contemplar un nutrido número de obras de arte que nos acercan a la vida y espiritualidad de la comunidad de monjas clarisas. Lo más destacado son las pinturas medievales que recubren los muros del coro bajo, el claustro, la iglesia barroca y el excepcional artesonado medieval que fue descubierto de forma accidental sobre la bóveda barroca de la iglesia.
En el siglo XVIII se llevaron a cabo importantes obras de ampliación y reforma en el monasterio. Durante este periodo se construyó la fachada principal, orientada hacia la Calle Lucero, y se ejecutó la llamada obra nueva, que reorganizó la zona occidental del edificio y abrió una salida hacia la plaza de San Román. Entre 1727 y 1728 se levantó también el torreón‑mirador, desde el cual se contempla el Teso de las Catedrales, donde se alzan los edificios más emblemáticos de la ciudad histórica.
El recorrido visual que podemos hacer desde le mirador de Las Claras es realmente excepcional. Son muchos los monumentos que se contemplan desde este torreón, entre los cuales destacan el Convento de San Esteban, la Catedral Nueva y la Iglesia de la Clerecía.
El Mirador de las Claras forma parte del recorrido por el Convento de Santa Clara, por lo que es necesario comprar la entrada para visitarlo. Se accede a él desde el coro alto del convento, a través de unas escaleras metálicas. La panorámica que se contempla desde aquí es novedosa, sorprendente incluso para los propios salmantinos.
El Convento de las Claras se encuentra situado en el Cerro de San Cristóbal, en la zona oriental de la ciudad, separado del Teso de las Catedrales por la profunda vaguada que forma el Arroyo de Santo Domingo, hoy encauzado bajo la Calle Gran Vía. Desde el torreón tenemos una panorámica muy completa de la ciudad que tiene, como telón de fondo, el luminoso cielo azul sobre el que se recortan las siluetas de los monumentos. Los edificios parecen estar dentro de un cuadro, enmarcados por la retícula que forma la celosía del mirador.
Bajo nuestros pies se encuentra la Plaza de San Román. En ella destaca una hermosa galería porticada que en otro tiempo perteneció al patio de la Casa del Conde de Francos, desaparecido al construir la Gran Vía. El patio fue desmontado piedra a piedra y se llevó al Colegio de las Siervas de San José. El acuerdo ente el alcalde Beltrán de Heredia y las Siervas de San José posibilitó que la galería se sacase al exterior.
Si seguimos el recorrido visual de izquierda a derecha encontramos, en primer lugar, el Convento de San Esteban, perteneciente al los Padres Dominicos. Seguidamente, en el corazón del casco histórico se eleva, imponente, la Catedral. La Catedral Nueva domina la ciudad histórica, a la que parece acoger y proteger. A su derecha destacan las Torres de la Clerecía y los característicos pabellones del antiguo Colegio Real de la Compañía de Jesús, sede en la actualidad de la Universidad Pontificia. Delante de la Catedral se distinguen el Colegio Mayor de Anaya y la cúpula de la Iglesia de San Sebastián. Una franja verde delata el espacio ocupado por la Plaza de Colón sobre la que sobresalen las galerías del Palacio de la Salina. Finalmente, en el extremo de la derecha, emergen la Iglesia de San Martín y la espadaña del Ayuntamiento, completando esta vista de gran riqueza histórica y arquitectónica.