Palacio de Monterrey
1 StundeDie elegante platereske Dekoration, die seine Türme ziert – mit Wappen, Medaillons und Grotesken – zusammen mit der Galerie und dem durchbrochenen Zierkamm, der das Gebäude krönt, verleihen dem Bauwerk außergewöhnliche Schönheit und visuelle Wirkung.
In seinem Inneren sind wertvolle Kunstsammlungen erhalten, mit Werken von Meistern wie José de Ribera oder Claudio Coello. Schließlich öffnete das Gebäude 2018 seine Pforten für die Öffentlichkeit und wurde zu einer bedeutenden Touristenattraktion der Stadt.
Preis für freien Besuch
- Individual - 7.00 €
- Niños (Edad máxima: 5) - 0.00 €
- Jubilados - 5.00 €
- Estudiantes - 5.00 €
Das Palastprojekt wurde 1539 den Architekten Rodrigo Gil de Hontañón und Fray Martín de Santiago übertragen. Es wurde wiederholt darauf hingewiesen, dass der ursprünglich geplante Palast eine viereckige Form mit Ecktürmen und einem zentralen Renaissance-Hof gehabt hätte. Alles deutet darauf hin, dass der Mangel an Budget der Hauptgrund dafür war, dass das Projekt nicht abgeschlossen wurde. Das außerordentlich hohe Budget war zu einer Zeit, als die Wirtschaft des Grafen in ernsthaften Schwierigkeiten steckte, untragbar, nachdem er große Summen für den Bau der Festung Monterrey in Galicien und für die dem Kaiser geleistete Hilfe zur Verteidigung Wiens gegen den osmanischen Vormarsch aufgewendet hatte.
Der Palast ging nach der Heirat von Catalina de Haro y Guzmán (1672-1733), der VIII. Gräfin von Monterrey, mit Francisco Álvarez de Toledo y Silva (1662-1739), dem X. Herzog von Alba, in den Besitz des Hauses Alba über. Sie hatten nur eine Tochter, Doña María del Pilar Teresa Álvarez de Toledo, Erbin der gesamten Titel und des Palastes selbst, der für immer mit einer der großen Adelsfamilien Spaniens verbunden bleiben wird.
Im Laufe des 20. Jahrhunderts wurden verschiedene Umbauten am Gebäude vorgenommen, um es wieder als Residenz für die Herzogliche Familie herzurichten. In den 1950er Jahren wurde die bis dahin offene obere Galerie geschlossen und das Obergeschoss in einen Innenraum umgewandelt, der nun das Esszimmer, das Wohnzimmer, das Arbeitszimmer und andere Räume beherbergte. Im selben Zeitraum wurde die Kassettendecke installiert, die von den Nonnen des Servicio Doméstico de Salamanca (Hijas de María Inmaculada) erworben wurde. Die jüngste Intervention endete 2018, dem Jahr, in dem das Gebäude für die Öffentlichkeit zugänglich gemacht wurde und sich in das touristische Angebot Salamancas integrierte.
EXTERIOR DEL PALACIO El edificio tiene un marcado carácter horizontal, con tres pisos superpuestos -cuatro si se tiene en cuenta el de las bodegas/caballerizas- individualizados por marcadas líneas de imposta. Hoy en los dos cuerpos macizos se abren vanos muy simples; en origen los balcones de la planta noble tuvieron una profusa decoración, similar a la que aún mantienen los balcones y ventanas del lado oriental. Los remates y frontones que decoraban los balcones fueron eliminados en alguna de las reformas realizadas entre finales del siglo XVIII o principios del XIX.
El tercer cuerpo, en el que se concentra la decoración, está construido en sillería de perfecta y cuidada labra, en contraste con los inferiores en los que únicamente se utiliza la sillería en esquinas y marcos de ventanas, estando realizados los paramentos a base de mampostería irregular. Se organiza este tercer piso como una loggia corrida de 26 vanos que se interrumpen bajo los torreones. Los arcos quedan enmarcados por semicolumnas acanaladas que descansan en ménsulas con mascarones. Entre los flameros que decoran la cornisa corre una rica crestería calada decorada con hombres desnudos con extremidades vegetales, grifos, etc. Esta crestería incorpora detalles modernos fruto de la restauración realizada en la década de 1950. Los torreones concentran gran parte de la decoración en las ventanas y en las esquinas, en las que aparecen tallados grandes escudos en ángulo. En ellos se utilizan como tenantes leones, grifos y otros seres fantásticos. Los apellidos Acebedo y Fonseca, son los más repetidos, junto a los que aparecen los de Ulloa, Biedna, Zúñiga, Maldonado, Sotomayor y Castro, en fin, toda la genealogía del Conde de Monterrey aparece reflejada en la heráldica de la fachada.
El programa decorativo se enriqueció con las chimeneas, que además de cumplir su función práctica, se transformaron en auténticos soportes ornamentales. En ellas se integran medallones y escudos, coronados por delicadas y vistosas cresterías.
INTERIOR El interior del palacio, más que un museo, conserva la esencia de una vivienda habitada por generaciones de la Casa de Alba, donde conviven piezas históricas, artes decorativas y recuerdos familiares. A lo largo de todo el recorrido, el visitante puede contemplar tapices, retratos familiares, armas antiguas, relojes, consolas barrocas y chimeneas con escudos heráldicos.
Zaguán La visita al interior del Palacio de Monterrey comienza atravesando una pequeña verja que da acceso a un zaguán donde el visitante encuentra en el suelo, protegidos por cristal, los escudos de Salamanca y de los Álvarez de Toledo. A un lado se sitúan dependencias privadas del personal encargado del mantenimiento, y al otro una pequeña tienda donde se adquieren los tiques para la vista al palacio. Embutida en el muro una placa recuerda que aquí vivió y murió Diego de Torres Villaroel.
Vestíbulo Desde allí se accede al vestíbulo principal, presidido por una escalera monumental de piedra de Villamayor que conduce al primer piso. Las paredes del vestíbulo están decoradas con reposteros flamencos del siglo XVII y una gran vidriera de 1949 que muestra el escudo de la Casa de Alba. Preside la escalera un busto de mármol de Carrara localizado en el curso de las excavaciones realizadas en el Castillo de Alba de Tormes. Armaduras, tapices y piezas singulares como un jarro ornamental de Talavera del siglo XVIII, completan la decoración.
Hall distribuidor Tras ascender por la escalera se llega a un hall distribuidor. A un lado se abren estancias privadas destinadas a dormitorios de invitados, mientras que las paredes del hall exhiben óleos de la escuela de Canaletto y un busto de Jacobo Fitz-James Stuart realizado por Mariano Benlliure.
Salón de Santa Teresa o Sala Verde La siguiente estancia es el recibidor de invitados, también llamada sala verde. La chimenea, realizada en piedra de Villamayor, es del siglo XVI y está decorada con el escudo del III Conde de Monterrey. Preside la estancia un retrato del XVII duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart, pintado por Manuel Benedito, discípulo de Sorolla. En esta sala se conservan objetos de enorme valor simbólico, como un juego de llaves del sepulcro de Santa Teresa, testimonio de la estrecha relación histórica entre la Casa de Alba y la santa. También se expone un retrato de Santa Teresa de Jesús, de Juan Carreño de Miranda.
Vestíbulo Gran Duque En este espacio destaca el retrato del Gran Duque de Alba, obra de Alonso Sánchez Coello, considerado una de las piezas más valiosas de la colección, e interesantes obras de la escuela flamenca pintadas sobre cobre. Desde allí se asciende a un segundo nivel mediante una noble escalera de madera de roble, sin pilares de apoyo.
Salón principal Este salón era, hasta su cerramiento en 1958, una galería abierta. Sus paredes reúnen una sorprendente variedad de objetos decorativos, entre los que destacan dos tapices y, sobre todo, dos cuadros de José de Ribera: Paisaje con fortín y Paisaje con pastores, las únicas obras paisajísticas conocidas del pintor. La estancia cuenta también con una gran chimenea, un retrato de la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, y una mesa con incrustaciones de mármol que sostiene retratos familiares. Un artesonado en forma de quilla de barco invertida cubre este espacio.
Comedor Desde el salón se accede al comedor. Su artesonado mudéjar policromado es una de las joyas del palacio, procedente del convento de las Hijas de María Inmaculada. Los tapices flamencos del siglo XVII que decoran la sala representan escenas mitológicas protagonizadas por la diosa Diana.
La visita continúa hacia zonas más íntimas: • La salita de estar, cálida y acogedora, con chimenea y sillones que invitan al descanso. • Un baño decorado con cerámica de Talavera procedente del palacio del Conde Duque de Olivares en Loeches. • El despacho del duque, de estilo inglés, en el que puede verse un retrato de Unamuno y una reproducción del poema que éste dedicó al torreón de Monterrey. • Finalmente, el recorrido por esta planta culmina en el dormitorio principal, conocido como el “dormitorio del rey Juan Carlos”, quien se alojó allí en varias ocasiones. Situado en un torreón, cuenta con amplios ventanales y una litografía del Conde Duque de Olivares.
El torreón La torre principal, situada en el lado oriental del edificio, constituye uno de los grandes símbolos de Salamanca. Desde el torreón se aprecian algunos de los detalles más bellos del palacio: las cresterías, auténticas filigranas de piedra que coronan el palacio, y las chimeneas, decoradas con los blasones de la Casa de Monterrey sostenidos por figuras y animales fantásticos. El torreón ofrece también vistas privilegiadas de la ciudad. Hacia la plaza de las Agustinas se distinguen el convento homónimo y la iglesia de la Purísima, con su característica cúpula. Tras ellos se alza la Universidad Pontificia y, a su izquierda, la torre de la iglesia de San Benito, vinculada igualmente a la Casa de Monterrey. En dirección opuesta se contempla el ábside gótico del convento de Las Úrsulas y la casa donde Miguel de Unamuno pasó sus últimos años, desde cuyo balcón admiraba la silueta majestuosa del torreón de Monterrey.
Zonas de servicio Hoy en día también se pueden visitar los espacios dedicados a las tareas domésticas, situados en la planta baja del palacio. A ambos lados de un pasillo central se distribuyen los dormitorios del servicio, la lavandería, el cuarto frío —llamado así por mantener de forma constante una baja temperatura ideal para conservar alimentos— y la cocina del siglo XIX. En esta última destacan los fogones de una impresionante cocina de hierro, fabricada a comienzos del siglo XX, junto con una magnífica colección de utensilios de cobre