AUDITORIO DE SAN BLAS
10 minutosLa Iglesia de San Blas fue levantada en el siglo XIII en el extremo occidental de Salamanca, cerca de la Cerca Nueva. En aquel tiempo, la zona —conocida como las Peñuelas de San Blas— era un paraje apartado, de difícil acceso y escasamente poblado.
A lo largo de los siglos, el templo sufrió un notable deterioro. En el siglo XVIII su estado era tan precario que se decidió reconstruirlo por completo. Más tarde, durante la Guerra de la Independencia, volvió a sufrir graves daños. El abandono progresivo acabó llevándolo a un uso insólito: en el siglo XX llegó a funcionar como carbonería. La situación cambió en la década de 1980, cuando el edificio fue cedido al Ayuntamiento de Salamanca. Tras una profunda restauración, se transformó en auditorio municipal, función que mantiene en la actualidad.
Se dice que San Juan de Sahagún, patrón de Salamanca, pronunció en este templo su último sermón poco antes de morir en 1479. Según el relato popular, el santo habría sido envenenado por una noble conocida como la Marquesa Isabel, despechada porque su amante había abandonado su vida disoluta tras escuchar la predicación del fraile.
Precio visita libre
La zona en la que se encuentra el templo quedó muy afectada por la Guerra de la Independencia. Los franceses desmontaron cubiertas, puertas y ventanas, dejando sólo en pie los muros perimetrales de la iglesia. Después de la explosión de un polvorón a principios de julio de 1812 fue utilizada como cementerio para cientos de personas. La parroquia cuyo barrio había sido casi aniquilado no se recuperó y en la reforma parroquial de 1886 fue suprimida. Desde entonces el deterioro del edificio fue en aumento.
Después de los estragos de la guerra y de las leyes desamortizadoras de mediados del siglo XIX la zona quedó prácticamente desierta y los monumentos que allí existían convertidos en ruinas. La grave crisis agraria de finales del XIX provocó una importante migración de jornaleros rurales a la ciudad. En un primer momento se asentaron en Cerro de San Vicente, donde edifican sus viviendas reutilizando los materiales de las ruinas allí existentes. La miseria y el abandono del barrio se mantuvieron durante gran parte del siglo XX. La recuperación comenzó con la construcción de los bloques de vivienda de Moneo en los años ochenta y, sobre todo, con la construcción del Palacio de Congresos en 1992. A partir de ese momento el barrio fue totalmente reconstruido.
La parroquia llegó a finales del siglo XX convertida en una carbonería. Finalmente, entre 1981-82 el Ayuntamiento de Salamanca acometió su restauración bajo la dirección del arquitecto don Fernando Bueno, para convertirla en un auditorio.
San Blas es una iglesia de nave única, sin crucero, con presbiterio muy profundo y cabecera semicircular. El cuerpo se divide en tres tramos iguales separados por machones decorados con pilastras cajeadas, sobre las que apean arcos fajones de medio punto. El espacio se ilumina mediante seis ventanas abiertas en lo alto de los muros. Originalmente contaría también con la luz que procedía de la ventana camarín de la cabecea que hoy está cegada. La cabecera se cubre con bóveda de cuarto de esfera y las naves con bóveda de arista.
Los muros, construidos con sillarejo y mampostería de piedra de Villamayor, están enfoscados tanto al exterior como al interior, dejando sólo a la vista la piedra de Villamayor en machones, arcos y marcos de puertas y ventanas. El interior hoy luce totalmente despejado, libre de altares y retablos con muros lisos y libres de cualquier ornamentación.
A los pies de la iglesia se abre la portada adintelada, flanqueada por pilastras que culminan en pináculos piramidales. Sobre la cornisa abre ventana con frontón curvo. A cada lado de la ventana hay un escudo: uno con mitra y báculo y el otro con las hojas de higuera de los Figueroa, que fueron patronos de la iglesia. Sobre la fachada sobresale una pequeña espadaña.