RETABLO BARROCO CAPILLA DE LA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
30 minutosLa historiografía tradicional señala que el edificio de las Escuelas Mayores ha contado con tres capillas desde que fue construido en el siglo XV. La actual fue edificada entre 1761 y 1767 bajo la dirección de Simón Gavilán Tomé, autor también del retablo actual, .
Es una obra innovadora que anticipa el neoclasicismo elaborado con mármoles y jaspes de diversas procedencias. Se organiza en tres calles y tres cuerpos con ático y refleja la doble advocación de la capilla: a San Jerónimo y a la Inmaculada Concepción. Su pieza central es un lienzo de Cacciániga que representa el juramento realizado en 1618 por los profesores de la Universidad de Salamanca en defensa del Misterio de la Inmaculada Concepción. Este lienzo puede descender mediante un sistema de engranajes para mostrar una hornacina con la custodia durante Semana Santa. A los lados se sitúan dos lienzos del mismo autor dedicados a San Juan de Sahagún y Santo Tomás de Villanueva. Los adornos de bronce dorado al fuego son obra de Francisco García, destacando un relieve central de San Jerónimo.
La historiografía clásica sostiene que existieron dos capillas anteriores a la actual. La primera, datada a comienzos del siglo XV, se habría situado en el ala este, donde hoy se encuentra el zaguán de acceso desde la Plaza de Anaya. Sin embargo, algunos investigadores cuestionan esta hipótesis y consideran que la capilla pudo haber ocupado siempre su emplazamiento actual.
La segunda capilla, ubicada en la crujía sur, fue construida en tiempos de los Reyes Católicos. Compartía espacio con la biblioteca, situada sobre ella, para la cual Fernando Gallego pintó el Cielo de Salamanca. En 1506 se llevó a cabo una reforma para instalar un retablo de mayores dimensiones, lo que obligó a desmontar el artesonado y a trasladar la biblioteca. El Cielo de Salamanca pasó entonces a cubrir la capilla hasta bien entrado el siglo XVIII. Aquel nuevo retablo incluía esculturas de Felipe Bigarny y pinturas de Juan de Flandes, algunas de las cuales se conservan hoy en la sala del Cielo de Salamanca de las Escuelas Menores. La capilla fue nuevamente renovada en el siglo XVIII, entre 1761 y 1767, bajo la dirección de Simón Gavilán Tomé, con la colaboración de Juan de Sagarvinaga y Jerónimo García de Quiñones. Durante estas obras se desplomaron dos tramos de la bóveda celeste, y el fragmento conservado del Cielo de Salamanca quedó oculto al construirse la nueva bóveda construida entonces.
Simón Gavilán fue también el responsable del nuevo retablo, realizado con exquisitos mármoles y jaspes de diversas procedencias, enmarcando lienzos y apliques de bronce. En la calle central se sitúa el gran lienzo de Cacciániga que representa el juramento realizado en 1618 por los profesores de la Universidad en defensa del Misterio de la Inmaculada Concepción. La elección de este tema mariano resulta especialmente significativa, pues en 1760 la Inmaculada fue proclamada patrona de España y de la Universidad de Salamanca. El conjunto constituye un testimonio del papel de Salamanca como referente teológico en la defensa de la Inmaculada, mucho antes de su definición dogmática en 1854.
La capilla conserva además importantes tesoros: la hornacina que alberga el sepulcro de Fray Luis de León, un órgano barroco de 1709 obra de Pedro de Liborna Echevarría, el título del primer Doctorado Honoris Causa concedido a una mujer en una universidad española —Santa Teresa de Jesús— y una representación de San Jerónimo sobre la puerta de entrada, atribuida a Simón Pitti.
La gestión de la capilla corresponde a una Junta de Capilla de funcionamiento autónomo, encargada de su conservación y de la organización del culto.
El retablo actual se construyó de manera simultánea a la reforma de la capilla y fue obra del mismo arquitecto, Simón Gavilán Tomé. Se trata de un retablo innovador para su tiempo, alejado de las tendencias dominantes en la retablística del siglo XVIII, que anticipa ya el gusto neoclásico. Para su ejecución se emplearon mármoles policromos de diversas procedencias —Portugal, León, Granada, entre otras—, adelantándose así al uso de estos materiales que Carlos III promovería en la Real Pragmática de 1777.
El conjunto se organiza en tres calles y tres cuerpos, coronados por un ático, y refleja la doble advocación de la capilla a San Jerónimo y a la Inmaculada Concepción. La calle central está presidida por un gran lienzo realizado en Roma por Francesco Cacciániga, que representa el juramento realizado por los profesores de la Universidad en 1618 en defensa del Dogma de la Inmaculada. Este lienzo, mediante un ingenioso sistema de engranajes, puede descender durante los oficios de Semana Santa para descubrir una hornacina donde se expone una custodia con la Sagrada Forma, ejemplo del gusto barroco por los efectos escénicos.
A ambos lados del lienzo central se sitúan otras dos obras del mismo Cacciániga, dedicadas a santos vinculados a la Universidad: San Juan de Sahagún, representado en el Milagro del Pozo Amarillo, y Santo Tomás de Villanueva, socorriendo a los pobres. En el cuerpo superior se exhiben dos lienzos de Vicente González, que representan a Santo Tomás de Aquino y San Agustín. El ático está presidido por un Calvario realizado por Antonio González Ruiz.
El sagrario, de gran calidad, es obra del platero Manuel García Crespo y formó parte del tabernáculo desaparecido durante la Guerra de la Independencia. Completan el conjunto los adornos de bronce dorado al fuego, realizados por Francisco García, escultor de la Real Fábrica de la Moneda, entre los que destaca el relieve central dedicado a San Jerónimo.