MIRADOR DE SAN VICENTE
15 minutosEn su cima se conservan restos más antiguos de Salamanca, un poblado de la Primera Edad del Hierro vinculado a la cultura del Soto de Medinilla (s. VIII-IV a.C.). Siglos más tarde, en la Edad Media, se erigió allí el convento benedictino de San Vicente, que sería transformado en un fuerte militar por las tropas napoleónicas durante la Guerra de Independencia. En junio de 1812, durante la Batalla de Salamanca, las fuerzas del General Wellington atacaron y destruyeron el fuerte, marcando el inicio de su decadencia. Tras la Desamortización y el desalojo de los frailes, el convento se vendió y sus ruinas fueron prácticamente desmanteladas, quedando únicamente en pie algunos muros del antiguo claustro conventual. A finales del siglo XIX, el cerro comenzó a ser ocupado por familias humildes que reutilizaron sus restos para levantar sus viviendas, convirtiéndose en uno de los barrios más pobres de la ciudad.
En 1949, durante las obras de construcción del Colegio Mayor Nuestra Señora de Guadalupe, se descubrieron los restos del poblado prehistórico. Este hallazgo impulsó, décadas más tarde, un ambicioso proyecto de investigación y recuperación de los vestigios conservados en el cerro. En 1997 se redactó el Plan director del Cerro de San Vicente, que regula todas las intervenciones realizadas desde entonces en este espacio. El cerro se ha convertido en un parque arqueológico donde pueden contemplarse las viviendas construidas con adobes durante la Primera Edad del Hierro, así como el museo erigido el año 2001 sobre los restos del antiguo claustro, hoy transformado en un centro de interpretación sobre la historia de Salamanca. Actualmente se trabaja en la reforma y musealización de los restos del poblado prehistórico y de las baterías construidas por el ejército francés durante la Guerra de la Independencia, trabajos que una vez finalizados consolidarán el cerro como un espacio único para comprender la evolución histórica de la ciudad.
El Mirador de San Vicente forma parte de la Ruta de los Miradores de Salamanca, una propuesta que invita a redescubrir la ciudad desde sus perspectivas más inspiradoras. Ubicado en la zona oeste del casco histórico, este rincón, elevado y tranquilo, ofrece una de las panorámicas más espectaculares de Salamanca. Desde aquí, la mirada se desliza por un paisaje monumental que condensa siglos de historia y arte.
Frente a nosotros se alza el Teso de las Catedrales, separado del Cerro de San Vicente por la Vaguada de la Palma, por donde discurre, encauzado, el Arroyo de los Milagros. La panorámica comienza a nuestra izquierda con la hermosa cúpula barroca de la Iglesia de la Purísima, y se extiende por los pabellones con galerías de la Universidad Pontificia, hasta alcanzar las imponentes torres y cúpulas de La Clerecía y la Catedral Nueva. En el centro de esta vista destaca el edificio de las Escuelas Mayores, emblema del legado universitario de Salamanca.
Hasta la Guerra de la Independencia, ambos cerros estuvieron ocupados por conventos y colegios universitarios, todos ellos arrasados durante la contienda. Desde este punto, a nuestra izquierda, se divisa el Palacio de Congresos y Exposiciones de Castilla y León, erigido sobre el antiguo solar del Colegio Mayor de Oviedo. Más allá, en el solar del Botánico, pueden visitarse las ruinas del Colegio de Cuenca y del Convento de San Agustín. A la derecha se encuentra la Facultad de Ciencias, construida sobre el lugar que ocupó el Colegio del Rey, de la Orden Militar de Santiago.
El borde del cerro, conocido como la Peña Celestina, conserva en la memoria colectiva la presencia de la vieja alcahueta protagonista de la célebre obra literaria. En ese mismo lugar se levantó en la Edad Media el Alcázar de San Juan, sobre cuyo solar se levantó el Convento de San Cayetano y en tiempos recientes dependencias de la Facultad de Ciencias. En el cortado del cerro aún se conserva un lienzo de la muralla medieval de Salamanca, conocida como la Cerca Vieja.
Al caer la tarde, especialmente en verano, la luz del sol tiñe los edificios de tonos rojizos, transformando la ciudad en un lienzo dorado. Y cuando llega la noche, la iluminación monumental convierte este mirador en un balcón privilegiado para contemplar Salamanca bajo el manto estrellado.
• EXPERIENCIA SONORA: Para acompañar a la Ruta de los Miradores, te invitamos a escuchar las canciones del cantautor salmantino Gabriel Calvo que puedes encontrar en la página web de la Ruta de los Miradores , enriqueciendo así tu experiencia con melodías que capturan la esencia de nuestra ciudad.