CASA DE LAS CONCHAS
20 minutosEl edificio debe su nombre a las numerosas conchas que decoran su fachada. Sobre la puerta principal y las ventanas destacan los escudos de los Maldonado —con cinco flores de lis— y los de los Pimentel, con conchas. Las rejas de las ventanas del piso inferior están consideradas auténticas obras maestras de la rejería española.
Aunque la fachada es su elemento más emblemático, el patio interior resulta igualmente notable, con los característicos arcos mixtilíneos propios de Salamanca, columnas de mármol en la planta superior, escudos y gárgolas que representan seres fantásticos.
En la actualidad, la Casa de las Conchas alberga la Biblioteca Pública de la Junta de Castilla y León en Salamanca.
Precio visita libre
- Individual - 0.00 €
El origen del edificio se sitúa en 1486, cuando la catedral vendió a Maldonado varias casas próximas a la Puerta del Sol. En 1493 adquirió otras viviendas colindantes, también propiedad capitular, y sobre este conjunto de solares se levantó la Casa de las Conchas. Poco después, con motivo del matrimonio de su hijo Arias Maldonado con Juana Pimentel —del linaje de los condes de Benavente—, la casa fue reformada. A esa etapa se atribuyen la incorporación de elementos renacentistas y la presencia de las conchas y emblemas pimentelianos en la fachada.
A lo largo de los siglos, el edificio ha sufrido numerosas intervenciones. En 1701 fue necesario reconstruir el tramo de fachada de la calle La Rúa comprendido entre los dos torreones. Estas torres, símbolo del poder familiar, fueron rebajadas en 1772 debido a los desplomes y grietas que presentaban, según informó el arquitecto Gavilán Tomé.
Resulta significativo que, apenas concluida, la casa se destinara en 1529 a vivienda de alquiler. Desde entonces ha tenido usos muy diversos: cárcel de estudiantes, museo, academia y residencia del administrador del último propietario, el conde de Santa Coloma. Más tarde albergó el Colegio Menéndez Pelayo, activo hasta la década de 1960.
Declarada Monumento Nacional en 1929, la Casa de las Conchas continuó acumulando transformaciones. En 1967 los condes de Santa Coloma la cedieron al Ayuntamiento mediante un arrendamiento simbólico de 99 años por una peseta de oro, acuerdo que el Ministerio de Cultura asumió en 1970. Tras una profunda restauración dirigida por Víctor López Cotelo y Carlos Puente, el edificio reabrió en 1993 como Biblioteca Pública del Estado y sala de exposiciones. En 1996–1997, el conde transfirió la propiedad a la Junta de Andalucía como pago de impuestos, y en 2005 esta la permutó con el Estado por el edificio del Banco de España de Granada.
La Casa de las Conchas es un edificio en el que conviven los últimos ecos del gótico con elementos que anuncian la llegada del Renacimiento. Su construcción comenzó hacia 1493, aunque se desconoce quiénes fueron el arquitecto y los maestros que participaron en la obra.
El rasgo más característico del palacio es su fachada principal, decorada con casi trescientas conchas y una abundante presencia heráldica: se han identificado 153 escudos distribuidos por las fachadas, las ventanas, las rejas y, de forma muy notable, por el patio.
Originalmente, el edificio contaba con dos torres que flanqueaban la fachada orientada a la Rúa. Hoy solo se conserva la torre esquinera, que en su momento fue mucho más alta. Ambas presentaban desplomes y grietas, por lo que en 1772 se rebajaron 23 hiladas de la torre de la esquina y la otra quedó prácticamente demochada.
Según todos los indicios, las casi trescientas conchas que decoran la fachada principal no formaban parte del proyecto original, sino que fueron añadidas después del matrimonio de Arias Maldonado con Juana Pimentel. Con ellas se proclamaba la alianza de los Maldonado con uno de los linajes más poderosos de Castilla. La originalidad del conjunto no reside solo en el motivo, sino también en su disposición en tresbolillo, siguiendo la tradición mudéjar de decoración en rombo.
La puerta de acceso, descentrada repecto a la del patio, responde a los mismos gustos estéticos. El dintel se adorna con delfines —símbolo renacentista del amor— y en el tímpano, bajo un arco mixtilíneo, destaca el escudo de los Maldonado entre leones, acompañado de yelmo, cetro y una filacteria con la inscripción Ave María.
Junto a las conchas, la fachada se embellece con las cuatro ventanas de la planta noble, todas diferentes. Dos son geminadas, con mainel de mármol, y las otras dos son recrucetadas, propias del gótico centroeuropeo. Todas se cierran con arcos mixtilíneos y presentan antepechos ricamente decorados, tanto góticos como renacentistas, en los que también se labraron los emblemas Maldonado-Pimentel.
Las rejas del entresuelo están consideradas auténticas obras maestras de la rejería tardogótica. Atribuidas a fray Francisco de Salamanca, combinan barrotes lisos y torsos, arcos mixtilíneos, follajes, torrecillas y escudetes con el emblema de los Maldonado. Destaca la reja del torreón, formada por tres castilletes semicirculares decorados con conchas y escudos. La otra reja, presenta un friso con la inscripción latina Ave Maria gratia plena Dominus Tecum benedicta tu in…
En el interior destacan especialmente el patio con sus arcos mixtilíneos, la escalera y el artesonado. El atrio consta de dos galerías: la inferior, con arcos mixtilíneos sobre pilares cuyas enjutas muestran escudos de los Maldonado sostenidos por prótomos de león; y la superior, con esbeltas columnas de mármol que sostienen arcos escarzanos quebrados. En sus enjutas aparecen escudos de los distintos linajes familiares, y en los antepechos se alternan motivos de cestería con otros que evocan un panal de abeja. El conjunto se remata con una crestería de flores de lis y se adorna con gárgolas que representan seres fantásticos. Varias ventanas que dan al patio conservan dinteles de tradición gótica.
La escalera, de tres tramos, merece una mención especial. En el primero, un perro sostiene el escudo de los Pimentel; en el segundo, un león porta el escudo de los Maldonado; y en el tercero se representa la unión de ambos linajes. El artesonado que cubre la escalera está formado por casetones renacentistas policromados en blanco, azul y dorado.
Desde la galería superior se disfruta una de las vistas más hermosas y sorprendentes de Salamanca: las torres y la espadaña de la Iglesia de la Clerecía, donde se representa la escena de Pentecostés, recordando la advocación original del templo al Espíritu Santo.