RETABLO BARROCO IGLESIA DE SAN ESTEBAN
30 minutosSu estructura se organiza en torno a seis grandes columnas salomónicas de orden gigante, profusamente decoradas con pámpanos y hojas de vid. Entre ellas se disponen, en sendos nichos laterales, las esculturas de Santo Domingo de Guzmán y San Francisco de Asís.
En el centro del conjunto se sitúa el sagrario-tabernáculo, concebido como un templete coronado por una cúpula y rematado por una pequeña imagen de Santo Tomás de Aquino. El ático está presidido por el lienzo de la Lapidación de San Esteban, obra de Claudio Coello, que reproduce la escena representada en la fachada del templo.
El conjunto se completa con una exuberante decoración barroca, en la que se entrelazan ángeles, guirnaldas, frutos y elementos vegetales. Pámpanos, hojas, flores y racimos recorren columnas y molduras, generando un efecto de gran riqueza visual. Los cortinajes tallados y el fondo dorado refuerzan el carácter teatral y luminoso de esta excepcional obra.
Precio visita libre
- Individual - 3.50 €
- Grupos (Número mínimo: 20) - 3.00 €
- Jubilados - 3.00 €
- Estudiantes - 3.00 €
- Niños - 0.00 €
Desde sus orígenes, el Convento de San Esteban se consolidó como un importante centro de estudio y enseñanza de la Teología. En este contexto, recibió la visita de Cristóbal Colón entre 1486 y 1487, en busca de apoyo para sus proyectos de navegación. Allí fue acogido por fray Diego de Deza, prior del convento y confesor de la reina Isabel, quien se convirtió en uno de sus principales valedores.
El convento alcanzó un notable prestigio intelectual, especialmente a través de figuras como Domingo de Soto y Francisco de Vitoria, considerado el iniciador de la Escuela de Salamanca, padre del Derecho Internacional y defensor de los derechos de los pueblos indígenas de América.
A lo largo de su historia, el edificio sufrió numerosos avatares. Durante la Guerra de la Independencia fue ocupado por las tropas francesas, que lo saquearon y utilizaron el claustro como caballerizas. Más tarde, el Decreto de Exclaustración de 1835 obligó a los frailes a abandonarlo, y parte del conjunto pasó a tener usos militares y asistenciales, mientras su mobiliario y biblioteca eran expoliados. La iglesia, sin embargo, permaneció abierta al culto como parroquia de San Pablo durante un tiempo.
En 1861, el claustro de procesiones albergó el Museo Provincial, lo que implicó su adaptación arquitectónica. Finalmente, en 1892, el convento volvió a ser ocupado por la Orden de Predicadores. En la actualidad, mantiene una comunidad de frailes dedicada al estudio, la predicación y la enseñanza de la Teología, además de contar con una Facultad de Teología y una editorial especializada en pensamiento dominicano y humanismo cristiano.
El promotor de la actual iglesia de San Esteban fue el Cardenal Juan Álvarez de Toledo, hijo del II Duque de Alba y tío del III Duque de Alba, que fue fraile de este convento. La iglesia fue diseñada por el arquitecto Juan de Álava. Sus obras comenzaron en 1524 bajo la dirección de dicho arquitecto para, posteriormente, ser continuadas por Rodrigo Gil de Hontañón y Juan Ribero, consagrándose en 1610. Es una iglesia de nave única con planta de cruz latina. El presbiterio, más elevado que el resto de la iglesia, está presidido por el grandioso retablo realizado a finales del s. XVII (1692-93) por José de Churriguera, considerado uno de los retablos más importantes del barroco español.
El contrato con Churriguera incluía la arquitectura del retablo y las esculturas, pero no el dorado ni la policromía de las imágenes, que fueron contratados en 1739, especificándose que los maestros doradores debían utilizar pan de oro de la mayor pureza. Este retablo terminó siendo el prototipo del retablo español entre mediados del XVII y el último tercio del XVIII. Se convirtió, no sólo en la obra más importante de José de Churriguera, sino en obra cumbre del arte de la retablística española, convirtiéndose en modelo que se repetirá a lo largo y ancho del territorio español e hispanoamericano.
El retablo mayor de la Iglesia de San Esteban fue construido por José Benito de Churriguera entre 1692 y 1694. En el contrato se especifica que el material empleado debía de ser pino de Soria o de Balsaín además de las cien vigas regaladas al convento por el Duque de Alba. Responde al modelo de retablo-hornacina que se adapta al perfil poligonal de la capilla mayor. Es el retablo más grande de los conservados en Salamanca, con unos 26 metros de altura por 14 metros de ancho. Consta de sotabanco, predela, cuerpo central con tres calles y ático semicircular.
Se levanta sobre un elevado basamento en el que se abren sendas puertas laterales que dan acceso a la antigua cripta. El cuerpo central está articulado con seis grandes columnas salomónicas de orden gigante, decoradas con pámpanos y hojas de vid, símbolos de la eucaristía. En las calles laterales, entre las columnas, se abren sendos nichos con las esculturas de Santo Domingo de Guzmán, en el lado de la Epístola, y de San Francisco de Asís, en el del Evangelio. El sagrario-tabernáculo semeja un templete, con columnas salomónicas que sostienen una gran cúpula , sobre la que se alza una pequeña imagen de Santo Tomás de Aquino.
En el centro del ático figura el cuadro de la Lapidación de San Esteban, pintado por Claudio Coello. En los laterales dos ángeles portan la palma y la corona del martirio, en alusión al martirio padecido por el santo, considerado el primer mártir del cristianismo. Sobre el cuadro se sitúan dos ángeles que portan la corona de laurel, símbolo de la victoria sobre la muerte.
La decoración del retablo se completa con múltiples figuras de angelitos y, sobre todo, con una exuberante talla de sartas de frutas y elementos vegetales. Pámpanos y gruesos racimos de uva se enredan a las columnas para ascender hasta el capitel. Flores, hojas y frutos forman guirnaldas con las que se recubren las molduras y los arcos de las hornacinas. Los cortinajes, con sus pliegues, ondulaciones y borlas también sirven de motivo decorativo. Ángeles de distintos tamaños sobrevuelan el retablo y reposan en equilibrio inestable sobre las cornisas, generando la impresión de movimiento en el conjunto. El dorado fue de tal calidad que aún se presenta en perfecto estado de conservación. La colocación solemne del Santísimo se realizó en 1740 con misa solemne y la quema de fuegos artificiales.