UNIVERSIDAD DE SALAMANCA. EDIFICIO HISTÓRICO
1 horaLa Universidad de Salamanca es una institución pública española con sede en la ciudad de Salamanca, donde se concentra la mayor parte de sus centros. No obstante, también cuenta con importante presencia académica en Zamora, Ávila, Béjar y en la localidad de Villamayor.
Sus orígenes se remontan a 1218, cuando el rey Alfonso IX de León fundó el Estudio General de Salamanca, germen de la que hoy es la universidad más antigua de España. A mediados del siglo XIII, Alfonso X el Sabio consolidó su organización y estableció sus dotaciones económicas. En 1255, el papa Alejandro IV reconoció la validez universal de los grados otorgados por la institución y le concedió el privilegio de utilizar los símbolos pontificios como sello propio.
Durante sus dos primeros siglos, la Universidad impartió docencia en el claustro de la Catedral Vieja y en diversos edificios alquilados en su entorno. No fue hasta el siglo XV cuando comenzó a disponer de instalaciones propias, entre ellas las Escuelas Mayores, el Hospital del Estudio —actual Rectorado— y las Escuelas Menores. La apertura del Patio de Escuelas en el siglo XVII terminó de configurar uno de los espacios más emblemáticos de Salamanca, conocido como la Ciudad del Saber.
La Universidad de Salamanca conserva un valioso patrimonio histórico compuesto por edificios y espacios emblemáticos que siguen en uso y que cada día reciben a cientos de visitantes, ya sea por su interés artístico e histórico o por actividades académicas.
Entre ellos destaca especialmente el Edificio Histórico de las Escuelas Mayores, con su célebre fachada plateresca. En su interior se encuentran antiguas aulas dedicadas a figuras relevantes de la institución —como Fray Luis de León o Francisco de Vitoria—, la Biblioteca General Histórica, el Paraninfo, la Capilla de San Jerónimo y la escalera con sus enigmáticos relieves.
Precio visita libre
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La Universidad de Salamanca, una institución que nació en 1218 por iniciativa del rey Alfonso IX de León, es hoy la universidad más antigua del mundo hispánico en funcionamiento. Según cuenta Lucas de Tuy, el rey ordenó “reunir profesores muy expertos en la ciencia bíblica” y establecer aquí un Estudio General. Su hijo, Fernando III, confirmó ese deseo en 1243, y a lo largo de los siglos XIII y XIV distintos reyes y papas reforzaron su autoridad. Entre esos documentos destaca el firmado por Alfonso X el Sabio en 1254, que organizaba el Estudio y sus dotaciones económicas, y las bulas de Alejandro IV en 1255, que otorgaron validez universal a sus títulos y el privilegio de usar el sello pontificio.
Los orígenes Durante casi dos siglos, las clases se impartieron en espacios alquilados: el claustro de la Catedral Vieja, iglesias cercanas y casas del entorno. No será hasta comienzos del siglo XV cuando la Universidad impulse la construcción de sus propios edificios. El punto de partida fue una orden del papa Benedicto XIII en 1411, que mandaba levantar auditorios para juristas, teólogos, médicos y filósofos. Así nacieron los edificios que hoy forman el corazón histórico de la Universidad: las Escuelas Mayores, las Escuelas Menores y el Hospital para los estudiantes pobres.
LAS ESCUELAS MAYORES El edificio principal fue levantado junto a la Catedral. Desde su origen adoptó una planta cuadrangular organizada en torno a un patio. En sus crujías se distribuían las aulas y la capilla. El edificio tenía inicialmente una sola planta y dos accesos: la llamada Fachada de las Cadenas, al este, y la que hoy es el gran icono de Salamanca, la fachada Rica plateresca, al oeste.
Fases de construcción La primera etapa constructiva, dirigida por Alfonso Rodríguez Carpintero, se desarrolló entre 1415 y 1435. Una segunda fase, entre 1442 y 1452, amplió los espacios y delimitó la jurisdicción universitaria con un muro almenado. A este periodo pertenecen obras fundamentales que aún hoy podemos admirar:
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La primera gran Biblioteca (1474–1479), obra de los maestros musulmanes Yuça y Abrayme, decorada con el famoso Cielo de Salamanca pintado por Fernando Gallego.
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La renovación de la Capilla de San Jerónimo, con un nuevo retablo ejecutado entre 1503 y 1510 que contaba con esculturas de Felipe Bigarny y Gil de Ronza y pinturas de Juan de Flandes .
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Las bóvedas del primer zaguán (1510–1511).
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La escalera con sus enigmáticos relieves, que conduce a la galería occidental donde se instaló la segunda Biblioteca.
La fachada Rica (1519–1528), auténtico emblema visual de la Universidad y uno de los grandes atractivos de Salamanca.
Transformaciones de los siglos XVIII y XIX En el siglo XVIII, Andrés García de Quiñones reconstruyó la Biblioteca —destruida en 1664— y le añadió una nueva bóveda. También se levantó la Casa del Rector, hoy Casa-Museo Unamuno, y Simón Gavilán Tomé renovó la Capilla de San Jerónimo construyendo una una nuevo bóveda, que ocultó el Cielo de Salamanca, y un espectacular retablo de mármoles y jaspes.
Ya en 1791 se reformó el antiguo Salón de Claustros, un espacio clave para la vida académica, siguiendo el proyecto de Lesmes Gabilán Sierra.
La gran reforma del siglo XIX La última gran intervención tuvo lugar entre 1875 y 1879. Bajo el rectorado de Mamés Esperabé Lozano, el arquitecto José Secall diseñó una ampliación que dio al edificio su aspecto actual. Se construyó la fachada oriental, de estilo ecléctico clasicista, y se completaron las crujías del claustro alto con galerías de arcos mixtilíneos inspirados en la Galería de los Enigmas.
Hoy, mientras recorremos este conjunto monumental, caminamos por un espacio que ha evolucionado durante ocho siglos sin perder su esencia: un lugar donde se ha enseñado, debatido y creado conocimiento desde la Edad Media hasta nuestros días. Hoy ya no se impartes clases pero acoge infinidad de actos institucionales, cursos extraordinarios, seminarios y conferencias.
Una vez contemplada la fachada plateresca y traspasadas sus puertas, se ingresa a un zaguán rematado con bóvedas de estructura gótica que muestran en la clave central el escudo de la Universidad y el de los Reyes Católicos.
A continuación, se accede al claustro bajo, en torno al que se distribuyen las antiguas aulas que aún conservan sobre sus puertas las placas de pizarra con la inscripción en latín que informan sobre las materias que en ellas se impartían. Aunque realmente las aulas son más conocidas por el nombre de los catedráticos a las que están dedicada, rotulado en rojo a la derecha de cada puerta. Junto a cada puerta hay un punto de información se explica la historia de cada aula.
El recorrido recomendado empieza a nuestra izquierda con el aula de Elocuencia, dedicada a Pedro Dorado Montero, catedrático de Derecho Penal; el aula de Miguel de Unamuno, catedrático de griego y rector de la Universidad; o la emblemática aula de* Fray Luis de León*.
Siguiendo con el recorrido se podrá ver el Paraninfo, donde se celebran los actos académicos más importantes de la Universidad; el aula del dominico* Francisco de Vitoria*, catedrático de Teología cuyas lecciones extraordinarias pusieron las bases del Derecho Internacional moderno; el aula de Alfonso X El Sabio, que fue uno de los mayores protectores de la Universidad; la sala de la columna, la capilla dedicada a San Jerónimo en la que se encuentran los restos de Fray Luis de León y el aula del célebre músico Francisco Salinas.
La escalera, con sus interesantísimos relieves nos conduce hasta la galería occidental del claustro alto, cubierta con un magnífico artesonado de madera de castaño. Aquí se encuentra la biblioteca, a la que se accede a través de una puerta tardo gótica. Por motivos de conservación de los libros, el acceso a la misma es restringido por lo que se ve a través de un cubo de cristal.
Las restantes tres galerías del claustro alto se construyeron en el siglo XIX junto al Salón de Claustros. En ellas se expones facsímiles, reproducciones de mapas antiguos, y objetos utilizados en las prácticas de botánica y biología.
El Patio de Escuelas se creó en el siglo XVII dentro de un proyecto impulsado por Felipe III para abrir una gran plaza que diera visibilidad y unidad a los edificios universitarios. Trazado por Pedro Gutiérrez en 1609 y finalizado en 1622, el plan incluía once casas de tres alturas —aunque no todas se construyeron como se había previsto— y convirtió este espacio en el corazón de la llamada Ciudad del Saber.
Al patio se asoman los principales edificios históricos de la Universidad de Salamanca: al este, las Escuelas Mayores con su célebre fachada plateresca; al sur, el Hospital del Estudio, hoy Rectorado; y en el ángulo suroeste, la puerta que conduce al Patio de Escuelas Menores, donde se conserva el famoso Cielo de Salamanca, una pintura mural del siglo XV que representa el firmamento de forma mitológica.
En el centro del patio se alza desde 1869 la estatua de Fray Luis de León, obra de Nicasio Sevilla, situada sobre un pedestal decorado con alegorías de la poesía.
Antes de entrar en las Escuelas Mayores, destaca la magnífica fachada plateresca, una auténtica filigrana tallada en piedra de Villamayor. Su iconografía combina símbolos de los Reyes Católicos, del emperador Carlos V y del papado, reflejando el apoyo que estas instituciones brindaron al Estudio salmantino. Organizada como un gran retablo en tres cuerpos, muestra en el inferior a los Reyes Católicos unidos por un cetro; en el central, el escudo imperial de Carlos V; y en el superior, la figura del Papa bajo los símbolos pontificios. En una de sus pilastras aparece la célebre rana, convertida con el tiempo en un amuleto de buena suerte para los estudiantes.
EL INTERIOR DEL EDIFICIO La musealización del interior del edificio busca mostrar al visitante la relevancia histórica de la Universidad de Salamanca a través del simbolismo de sus aulas y de las vivencias de los profesores y estudiantes que las han ocupado a lo largo de los siglos. Durante el recorrido, diversos puntos informativos y recursos audiovisuales ofrecen contexto y explicaciones sobre cada uno de los espacios. En el zaguán destacan dos bóvedas góticas nervadas, cuyas claves centrales exhiben, respectivamente, el escudo de los Reyes Católicos y el sello de la Universidad.
El claustro es de planta cuadrangular, con 22 arcos en cada uno de sus pisos. Arcos de medio punto en las galerías bajas y de contracurvas o mixtilíneos en las altas. Las cuatro crujías del claustro bajo están cubiertas por hermosas techumbres de inspiración mudéjar. A estas galerías se abren los antiguos “generales” o aulas, cuyas puertas conservan aún las lápidas de pizarra que, mediante colores e inscripciones, indican la materia que se impartía en cada una. Junto a cada puerta, un rótulo en letras rojas recuerda a algunos de los catedráticos que enseñaron en esos espacios. En el centro del patio se alza la centenaria secuoya californiana, plantada en el siglo XIX.
El recorrido de comienza en el general de la Elocuencia, dedicada a Dorado Montero. En su interior una placa de bronce, cincelada por Benlliure, recuerda al prestigioso catedrático de Derecho Penal en la Universidad de Salamanca en los años 1892-1919. En los armarios se encuentra los trajes que la universidad presta a sus doctores en los actos ceremoniales.
El Aula Miguel de Unamuno fue una de las aulas en las que se impartían las enseñanzas de Derecho Canónico, una de las cuatro «Facultades Mayores» de la Universidad, junto a las de Derecho Civil, Teología y Medicina. El aula está dedicada a una de las figuras universales de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, catedrático de griego desde 1891 y varias veces rector de esta Universidad.
La inscripción situada sobre la primera puerta del ala norte informa de que accedemos al general de Teología, dedicado a Fray Luis de León. Pese a su sencilla arquitectura es el aula más emblemática de la Universidad; su ambiente nos trasporta al siglo XVI, con sus toscos bancos de madera cubiertos de grabados realizados por los alumnos que en otros tiempos la frecuentaron las clases de teología. La preside la cátedra con el tornavoz desde la que Fray Luis pronunció su famoso «decíamos ayer» al incorporarse de nuevo a su labor docente tras pasar años en la prisión inquisitorial.
El* Paraninfo* fue en su origen la cátedra general de Derecho Canónico, como indica la inscripción conservada sobre la puerta, situada bajo el escudo papal con la tiara, las llaves pontificias y la media luna de Pedro de Luna (Benedicto XIII). La sala está presidida por un gran dosel que cobija un estandarte púrpura de notable valor artístico e histórico, donado por el príncipe Juan —hijo de los Reyes Católicos— a los estudiantes de Salamanca durante el periodo en que fue alumno y Señor de la ciudad. En sus muros se distribuyen varios tapices bruselenses del siglo XVII con escenas mitológicas. En el muro norte destacan un retrato del rey Carlos IV, procedente del taller de Goya y reproducido a partir del original conservado en el Museo del Prado, así como una grisalla que representa a los Reyes Católicos. El 12 de octubre de 1936, esta sala fue escenario del célebre enfrentamiento entre Miguel de Unamuno y el general Millán Astray, episodio que dejó para la historia la famosa frase del rector: «Venceréis, pero no convenceréis». En la actualidad, el Paraninfo acoge los actos académicos más solemnes de la Universidad.
El General de Medicina, con complementos de astronomía y filosofía, está dedicado al dominico Francisco de Vitoria, catedrático de teología de la Universidad de Salamanca desde 1526 hasta su muerte en 1546. El muro norte lo ocupa una gran proyección de la Sala Francisco de Vitoria de la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, que rinde homenaje a la Primera Escuela de Salamanca y a la defensa que los profesores de esa escuela hicieron de los derechos de los indígenas americanos, germen de los Derecho Humanos.
En el centro de la crujía oriental se encuentra el zaguán que comunica el claustro con la Plaza de Anaya, cubierto con una estupenda armadura mudéjar policromada.
El aula de Derecho Civil, tal y como alude la placa situada sobre el dintel de la puerta, hoy es conocida como la «Sala de la Columna» por la columna situada en el centro de la estancia. Después de haberse utilizado como museo de arte sacro hoy acoge exposiciones temporales que, con distintas temáticas, muestra los fondos bibliográficos de la Biblioteca Histórica.
Pasa la puerta acristalada por la que se sale del edificio, la placa situada sobre la siguiente puerta nos recuerda que en ella se enseñaban lenguas antiguas: griego, hebreo, caldeo o árabe. Hoy da acceso al ascensor y a los aseos.
Real Capilla de San Jerónimo La historiografía clásica señala la existencia de dos capillas anteriores a la actual. La primera, construida a comienzos del siglo XV, se situaba en el ala este, donde hoy se encuentra el zaguán de acceso desde la Plaza de Anaya.
La segunda capilla fue levantada en tiempos de los Reyes Católicos en el mismo lugar de la actual capilla. Compartía espacio con la biblioteca, situada sobre ella, para la que Fernando Gallego pintó el célebre Cielo de Salamanca. En 1506, la biblioteca fue trasladada, la capilla se reformó y se instaló un nuevo retablo, lo que implicó desmontar el artesonado que la cubría y dejar a la vista el Cielo de Salamanca, que cubrió la capilla hasta bien entrado el siglo XVIII. Contaba con un valioso retablo que combinaba esculturas de Felipe Bigarny y pinturas de Juan de Flandes, algunas de las cuales se conservan hoy en las Escuelas Menores, en la sala del Cielo de Salamanca.
Durante la reforma realizada entre 1761 y 1767, parte de la antigua bóveda celeste se derrumbó y se decidió construir una nueva a un nivel inferior, lo que dejó oculto el Cielo de Salamanca durante siglos. En esa misma intervención se sustituyó el retablo de madera del siglo XVI por el actual, elaborado con mármoles y jaspes. En el cuerpo inferior del retablo destacan tres lienzos del pintor Francisco Cacciániga: en el central, el juramento de los profesores de la Universidad de defender el Misterio de la Inmaculada Concepción; a la izquierda, San Juan de Sahagún en el Milagro del Pozo Amarillo; y a la derecha, Santo Tomás de Villanueva socorriendo a los pobres. El cuerpo superior presenta un relieve de bronce dorado con la figura de San Jerónimo, flanqueado por dos lienzos que representan a San Agustín y a Santo Tomás de Aquino. Remata el conjunto un calvario realizado por Antonio González Ruiz.
En la hornacina del muro derecho se encuentra una urna de mármol blanco y negro que guarda los restos de Fray Luis de León. Fue realizada a finales del siglo XIX por el escultor Nicasio Sevilla, autor también del monumento dedicado al poeta en el Patio de Escuelas.
Antes de abandonar la capilla, puede contemplarse en el muro este el Diploma de Doctora Honoris Causa otorgado a Santa Teresa en 1922.
En este espacio se celebran ceremonias religiosas durante la Semana Santa en las que la música adquiere un papel destacado. Los universitarios, profesores y miembros del personal de la institución tienen además el privilegio de poder contraer matrimonio en esta capilla.
Pasada la escalera se encuentra el aula de Derecho Civil. Hoy se dedica al célebre músico Francisco de Salinas, catedrático de música en la Universidad de Salamanca entre 1567 y 1590, considerado uno de los principales teóricos de la música renacentista española. Se utiliza para enseñanzas de música. conciertos y ciclos de conferencias. Tres retratos de Reinas -Ana de Austria, esposa de Felipe II, Margarita de Austria, esposa de Felipe III, e Isabel de Borbón, esposa del rey Felipe IV- y dos tapices con escenas de la historia de Eneas decoran la sala.
Escalera
La escalera que conduce al piso superior es una pieza singular dentro del arte español y encierra una profunda simbología. Sus tres tramos representan las distintas etapas de la vida humana y el ascenso hacia la perfección moral y espiritual, superando los peligros propios de cada fase. Los dos primeros tramos se inspiran en grabados de finales del siglo XV realizados por el artista Van Meckenem.
El primer tramo alude a la juventud, caracterizada por la vida jocosa y lasciva. En torno a una dama de vida libre, un bufón y un músico con cornamusa, varios juglares danzan con cintas y cascabeles en pies y manos. Se trata de la Danza morisca, un tema muy difundido y representado en numerosos grabados de la época.
El segundo tramo nos introduce en la madurez, la etapa de la elección y del compromiso. La escena se divide claramente en dos: el bien, simbolizado por la abeja, y el mal, representado por la araña.
La última escena muestra una cabalgata en la que cuatro caballeros ascienden hacia la figura situada en la cuarta pilastra: un joven que ofrece su corazón. Esta imagen simboliza el triunfo del hombre que ha sabido dominar sus pasiones para alcanzar el Bien supremo. En aquel tiempo, la caballería y su espíritu constituían el ideal moral más elevado. La meta de los caballeros es Amicitia, el Bien supremo, el Amor puro, Dios, encarnado en la figura de la cuarta pilastra.
EL CLAUSTRO ALTO En el claustro alto se encuentra, en primer lugar, la galería occidental, donde se ubica la Biblioteca Histórica. Este espacio fue construido a comienzos del siglo XVI para albergar la segunda biblioteca universitaria, mientras que las otras tres galerías superiores se añadieron en el siglo XIX.
La galería presenta una interesante combinación de estilos: está cubierta por una magnífica techumbre de madera de castaño que fusiona elementos de tradición mudéjar e influencias italianas, y sus ventanales muestran los característicos arcos mixtilíneos propios de la arquitectura salmantina. En el muro del fondo pueden verse las representaciones pictóricas de dos santos, acompañadas de inscripciones alusivas a enfermedades venéreas que advertían a los estudiantes sobre los riesgos de llevar una vida desordenada.
La Biblioteca La Biblioteca Histórica de la Universidad de Salamanca hunde sus raíces en el siglo XIII, coincidiendo con la fundación del Estudio salmantino. Alfonso X incluyó en su Carta Magna la figura del Estacionario, responsable de custodiar y facilitar libros para su consulta. Sin embargo, la primera librería documentada data del siglo XV; estaba situada sobre la capilla y se cubría con las pinturas astrológicas que hoy conocemos como el Cielo de Salamanca. La segunda biblioteca se construyó a principios del siglo XVI en la galería occidental del claustro alto. De ella se conservan la puerta de estilo gótico tardío, finamente tallada, y una magnífica reja con decoración plateresca. En 1664, el derrumbe de la bóveda dejó a la Universidad casi un siglo sin un espacio estable para su biblioteca. No fue hasta 1749 cuando se reconstruyó la sala actual, con su característica bóveda y las estanterías de pino diseñadas por Manuel de Larra Churriguera. Los fondos se organizan en estanterías de doble piso, rematadas por grandes medallones con inscripciones que indican el contenido de cada sección. En el interior se encuentra la cámara de manuscritos e incunables, que conserva hoy 2.805 manuscritos —los más antiguos del siglo XI— y 485 incunables. En la sala general se custodian más de 60.000 obras impresas entre el siglo XVI y 1830, procedentes en su mayoría del Colegio de la Compañía de Jesús en Salamanca, de antiguos colegios y conventos, así como de legados y adquisiciones realizadas por la Universidad a lo largo de sus ochocientos años de historia.
Ampliación del claustro alto Las restantes tres galerías del claustro alto se construyeron en el siglo XIX junto al Salón de Claustros. En ellas se expones facsímiles, reproducciones de mapas antiguos, y objetos utilizados en las prácticas de botánica y biología. Entre los objetos más curiosos destaca un maniquí de madera que se utilizó para las prácticas de vendaje desde el siglo XVI hasta principios del siglo XX.