CUEVA DE SALAMANCA
20 minutos
En el lugar conocido como La Cueva de Salamanca se conservan los vestigios de la iglesia medieval de San Cebrián, construida en el siglo XII junto a la Cerca Vieja. Según cuenta la leyenda, en la cripta de esta iglesia el diablo impartía magia negra.
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Los vestigios de la Iglesia de San Cebrián (o San Ciprián) se encuentran en la Cuesta de Carvajal, en la ladera que desciende desde el Teso de las Catedrales hacia el Arroyo de Santo Domingo. Este templo estaba ubicado dentro del trazado de la primera muralla medieval, formando parte de su estructura. Su ábside destacaba como un cubo defensivo que protegía la entrada a la ciudad por el Postigo de San Ciprián.
La Iglesia fue fundada por los repobladores francos, a mediados del siglo XII, en la zona del Azogue Viejo. Se sitúa detrás de la catedral, en lo que con el tiempo pasó a ser el barrio de los canónigos. No se puede descartar que su dedicación a San Cipriano indique la existencia de antiguos ritos mágicos en el lugar, previos al cristianismo. San Cipriano de Antioquía, mago y nigromante antes de convertirse al cristianismo, acabaría siendo venerado como protector contra todo tipo de maleficios.
Isabel la Católica ordenó tapiar sus muros cuando supo que en el lugar se practicaban ritos ocultos. La parroquia fue suprimida en el siglo XVI y su piedra utilizada para la construcción de la Catedral Nueva. En su memoria, se colocó en la plazuela una cruz con la estatua de San Cebrián, acompañada de una inscripción que rezaba: "Esta fue la iglesia de San Cebrián". Actualmente, dicha cruz se encuentra en el cementerio de San Carlos Borromeo. Recientemente, en 2025, el escultor Oscar Alvariño ha realizado una reproducción de la cruz, que ha sido colocada en su emplazamiento original. Tras la destrucción de la iglesia la cripta sirvió de trastero a un palacio próximo; posteriormente fue utilizada como almacén de una panadería e incluso fue carbonería.
A principios de la década de 1990, este espacio fue excavado y restaurado, abriéndose al público en 1993. Desde entonces, se ha consolidado como una zona arqueológica de gran interés, que alberga la emblemática Torre de Villena, un tramo de la histórica Cerca Vieja y la enigmática Cueva de Salamanca. Al otro lado de la calle se encuentra el Centro de interpretación de las murallas," Salmantica Castrorum", donde puede verse in situ importantes restos de la muralla castreña y de la cerca medieval.
LA CUEVA DE SALAMANCA EN LA LITERATURA
La legendaria Cueva de Salamanca ha dejado una profunda huella en la literatura, convirtiéndose en fuente de inspiración para grandes escritores. Cervantes le dedicó un entremés, Ruiz de Alarcón escribió una comedia sobre ella y Quevedo la mencionó en sus textos, haciéndose eco de la misteriosa aventura del Marqués de Villena. En 1733, el portugués Botello de Moraes imaginó un relato fantástico en Las cuevas de Salamanca, y hasta Walter Scott la incluyó en su poesía, evocando a un mago cuyo poder alcanzaba a hacer sonar las campanas de Nôtre Dame cuando movía su barita mágica. La cueva volverá a tener protagonismo en "El manuscrito de Piedra" de Luís García Jambrina.
La historia de la cueva traspasó fronteras. En algunos lugares de Hispanoamérica se denominan "Salamancas" a las cuevas habitadas por brujas y seres demoníacos. Y así lo recoge Unamuno cuando dice: "De la vieja leyenda nigromántica y alquímica de esta ciudad, de lo que ha hecho que el nombre de Salamanca signifique lo que significa en apartados rincones de esa tierra americana –¡la Salamanca!-, de ésa, ¿qué he de deciros?. Aún discuten aquí dónde se encontraban las famosas cuevas en que el marqués de Villena se dedicaba a sus brujerías y encantamientos”.
La Iglesia fue fundada por los repobladores francos, a mediados del siglo XII, en la zona del Azogue Viejo. Se sitúa detrás de la catedral, en lo que con el tiempo pasó a ser el barrio de los canónigos. No se puede descartar que su dedicación a San Cipriano indique la existencia de antiguos ritos mágicos en el lugar, previos al cristianismo. San Cipriano de Antioquía, mago y nigromante antes de convertirse al cristianismo, acabaría siendo venerado como protector contra todo tipo de maleficios.
Isabel la Católica ordenó tapiar sus muros cuando supo que en el lugar se practicaban ritos ocultos. La parroquia fue suprimida en el siglo XVI y su piedra utilizada para la construcción de la Catedral Nueva. En su memoria, se colocó en la plazuela una cruz con la estatua de San Cebrián, acompañada de una inscripción que rezaba: "Esta fue la iglesia de San Cebrián". Actualmente, dicha cruz se encuentra en el cementerio de San Carlos Borromeo. Recientemente, en 2025, el escultor Oscar Alvariño ha realizado una reproducción de la cruz, que ha sido colocada en su emplazamiento original. Tras la destrucción de la iglesia la cripta sirvió de trastero a un palacio próximo; posteriormente fue utilizada como almacén de una panadería e incluso fue carbonería.
A principios de la década de 1990, este espacio fue excavado y restaurado, abriéndose al público en 1993. Desde entonces, se ha consolidado como una zona arqueológica de gran interés, que alberga la emblemática Torre de Villena, un tramo de la histórica Cerca Vieja y la enigmática Cueva de Salamanca. Al otro lado de la calle se encuentra el Centro de interpretación de las murallas," Salmantica Castrorum", donde puede verse in situ importantes restos de la muralla castreña y de la cerca medieval.
LA CUEVA DE SALAMANCA EN LA LITERATURA
La legendaria Cueva de Salamanca ha dejado una profunda huella en la literatura, convirtiéndose en fuente de inspiración para grandes escritores. Cervantes le dedicó un entremés, Ruiz de Alarcón escribió una comedia sobre ella y Quevedo la mencionó en sus textos, haciéndose eco de la misteriosa aventura del Marqués de Villena. En 1733, el portugués Botello de Moraes imaginó un relato fantástico en Las cuevas de Salamanca, y hasta Walter Scott la incluyó en su poesía, evocando a un mago cuyo poder alcanzaba a hacer sonar las campanas de Nôtre Dame cuando movía su barita mágica. La cueva volverá a tener protagonismo en "El manuscrito de Piedra" de Luís García Jambrina.
La historia de la cueva traspasó fronteras. En algunos lugares de Hispanoamérica se denominan "Salamancas" a las cuevas habitadas por brujas y seres demoníacos. Y así lo recoge Unamuno cuando dice: "De la vieja leyenda nigromántica y alquímica de esta ciudad, de lo que ha hecho que el nombre de Salamanca signifique lo que significa en apartados rincones de esa tierra americana –¡la Salamanca!-, de ésa, ¿qué he de deciros?. Aún discuten aquí dónde se encontraban las famosas cuevas en que el marqués de Villena se dedicaba a sus brujerías y encantamientos”.
1.-IGLESIA Y CRIPTA(Cueva de Salamanca)
Lo que ha llegado a nuestros días se limita a la cripta de la iglesia. En el nivel superior las excavaciones y restauraciones de los años noventa sacaron a la luz los muros perimetrales de la iglesia. Se trataba de un templo de reducidas dimensiones, planta rectangular y cabecera semicircular. Una reja tapa en la actualidad el acceso a la cripta desde la iglesia.
El fuerte desnivel de la calle se aprovechó para construir una cripta bajo la capilla mayor. La comunicación entre cripta y cabecera se realizaba a través de una estrecha escalera con bóveda de cañón de pizarra. Este espacio se cubre con bóveda de cañón que parte de una línea de imposta biselada. En el pavimento puede verse indicado el ábside semicircular y el grosor del mismo. El ábside servía a su vez como cubo defensivo de la muralla y protegía el portillo inmediato de San Cebrián.
Aquí se encuentra un enigmático busto de Diego de Torres Villarroel, obra del escultor Agustín Casillas. Diego de Torres fue una figura polifacética; a lo largo de su vida fue escritor, astrólogo, matemático, sacerdote, exorcista, médico, torero. La efigie está cargada de misterio; aparece representado de frente, con ojos demoniacos y con la imagen de una lechuza en el reverso.
Este lugar se convierte en “escenario mágico” en algunos momentos del año, especialmente en el verano, cuando se realiza un espectáculo de luces que se proyectan sobre la cueva y la muralla; se hacen conciertos y representaciones teatrales que suelen tener como protagonistas al propio diablo y a don Enrique de Villena.
A lo largo del recorrido varios carteles informan al visitante sobre la historia y las leyendas ligadas a este lugar.
2.- MURALLA
En este espacio se conserva el tramo de la Cerca Vieja que se extiende entre el ábside de la iglesia de San Cebrián y la llamada Torre del Marqués de Villena. Este lienzo de muralla medieval, construido en el siglo XII, formaba parte del sistema defensivo que protegía el Teso de las Catedrales
Este tramo fue en parte destruido en 1979 durante las obras de demolición de un palacio conocido como Casa de la Concordia. Las excavaciones realizadas posteriormente sacaron a la luz tumbas del cementerio de San Cebrián y en los niveles inferiores estratos de la ocupación prerromana. El corte realizado en la muralla permite ver el grosor y técnica de construcción de la misma.
Torre y muralla asientan sobre los estratos geológicos y en su alzado se pueden reconocer distintas fases de construcción y reconstrucción de la misma.
Este tramo fue en parte destruido en 1979 durante las obras de demolición de un palacio del s. XV conocido como Casa de la Concordia. Las excavaciones realizadas posteriormente sacaron a la luz tumbas del cementerio de San Cebrián y en los niveles inferiores estratos de la ocupación prerromana. El corte realizado en la muralla permite ver el grosor y técnica de construcción de la misma.
Torre y muralla asientan sobre los estratos geológicos y en su alzado se pueden reconocer distintas fases de construcción y reconstrucción de la misma.
3.- TORRE DEL MARQUÉS DE VILLENA
Desde aquí podemos acceder a la Torre del Marqués de Villena, personaje protagonista de la leyenda de la Cueva.
Se trata de una construcción del siglo XV que apoya sobre uno de los cubos de la primitiva cerca de la ciudad. Es la única estructura que queda en pie del Palacio Mayorazgo de los Albandea, palacio al que se accedía desde la Calle de San Pablo. En la puerta de acceso y en las esquinas de lo alto de la torre presenta escudos de la familia Sánchez de Palenzuela a la que parece haber pertenecido. En su interior unas escaleras metálicas permiten subir hasta el mirador desde donde hay unas inmejorables vistas de la zona sureste de la ciudad.
Lo que ha llegado a nuestros días se limita a la cripta de la iglesia. En el nivel superior las excavaciones y restauraciones de los años noventa sacaron a la luz los muros perimetrales de la iglesia. Se trataba de un templo de reducidas dimensiones, planta rectangular y cabecera semicircular. Una reja tapa en la actualidad el acceso a la cripta desde la iglesia.
El fuerte desnivel de la calle se aprovechó para construir una cripta bajo la capilla mayor. La comunicación entre cripta y cabecera se realizaba a través de una estrecha escalera con bóveda de cañón de pizarra. Este espacio se cubre con bóveda de cañón que parte de una línea de imposta biselada. En el pavimento puede verse indicado el ábside semicircular y el grosor del mismo. El ábside servía a su vez como cubo defensivo de la muralla y protegía el portillo inmediato de San Cebrián.
Aquí se encuentra un enigmático busto de Diego de Torres Villarroel, obra del escultor Agustín Casillas. Diego de Torres fue una figura polifacética; a lo largo de su vida fue escritor, astrólogo, matemático, sacerdote, exorcista, médico, torero. La efigie está cargada de misterio; aparece representado de frente, con ojos demoniacos y con la imagen de una lechuza en el reverso.
Este lugar se convierte en “escenario mágico” en algunos momentos del año, especialmente en el verano, cuando se realiza un espectáculo de luces que se proyectan sobre la cueva y la muralla; se hacen conciertos y representaciones teatrales que suelen tener como protagonistas al propio diablo y a don Enrique de Villena.
A lo largo del recorrido varios carteles informan al visitante sobre la historia y las leyendas ligadas a este lugar.
2.- MURALLA
En este espacio se conserva el tramo de la Cerca Vieja que se extiende entre el ábside de la iglesia de San Cebrián y la llamada Torre del Marqués de Villena. Este lienzo de muralla medieval, construido en el siglo XII, formaba parte del sistema defensivo que protegía el Teso de las Catedrales
Este tramo fue en parte destruido en 1979 durante las obras de demolición de un palacio conocido como Casa de la Concordia. Las excavaciones realizadas posteriormente sacaron a la luz tumbas del cementerio de San Cebrián y en los niveles inferiores estratos de la ocupación prerromana. El corte realizado en la muralla permite ver el grosor y técnica de construcción de la misma.
Torre y muralla asientan sobre los estratos geológicos y en su alzado se pueden reconocer distintas fases de construcción y reconstrucción de la misma.
Este tramo fue en parte destruido en 1979 durante las obras de demolición de un palacio del s. XV conocido como Casa de la Concordia. Las excavaciones realizadas posteriormente sacaron a la luz tumbas del cementerio de San Cebrián y en los niveles inferiores estratos de la ocupación prerromana. El corte realizado en la muralla permite ver el grosor y técnica de construcción de la misma.
Torre y muralla asientan sobre los estratos geológicos y en su alzado se pueden reconocer distintas fases de construcción y reconstrucción de la misma.
3.- TORRE DEL MARQUÉS DE VILLENA
Desde aquí podemos acceder a la Torre del Marqués de Villena, personaje protagonista de la leyenda de la Cueva.
Se trata de una construcción del siglo XV que apoya sobre uno de los cubos de la primitiva cerca de la ciudad. Es la única estructura que queda en pie del Palacio Mayorazgo de los Albandea, palacio al que se accedía desde la Calle de San Pablo. En la puerta de acceso y en las esquinas de lo alto de la torre presenta escudos de la familia Sánchez de Palenzuela a la que parece haber pertenecido. En su interior unas escaleras metálicas permiten subir hasta el mirador desde donde hay unas inmejorables vistas de la zona sureste de la ciudad.
AULA MUSEALIZADA
Sobre la muralla, en el espacio comprendido entre la iglesia y la Torre del Marqués de Villena, se construyó un moderno edificio de hormigón en el que se exponen los restos arqueológicos recuperados en las excavaciones realizadas en los años noventa en la necrópolis de la iglesia de San Cebrián.
En él se pueden ver:
• canes de madera con caras policromadas
• molduras románicas, con decoración ajedrezada y de palmetas
• tumbas y estelas discoideas medievales procedentes de la necrópolis de la iglesia de San Cebrián.
Al otro lado de la calle se encuentra el Centro de interpretación de las murallas, "Salmantica Castrorum", donde pueden verse in situ importantes restos de la muralla castreña y de la cerca medieval.
Sobre la muralla, en el espacio comprendido entre la iglesia y la Torre del Marqués de Villena, se construyó un moderno edificio de hormigón en el que se exponen los restos arqueológicos recuperados en las excavaciones realizadas en los años noventa en la necrópolis de la iglesia de San Cebrián.
En él se pueden ver:
• canes de madera con caras policromadas
• molduras románicas, con decoración ajedrezada y de palmetas
• tumbas y estelas discoideas medievales procedentes de la necrópolis de la iglesia de San Cebrián.
Al otro lado de la calle se encuentra el Centro de interpretación de las murallas, "Salmantica Castrorum", donde pueden verse in situ importantes restos de la muralla castreña y de la cerca medieval.