Salamanca
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POZO DE NIEVE

1 hora 30 minutos

Los restos que hoy pueden visitarse en el espacio conocido como Pozo de Nieve pertenecieron al antiguo Convento de Carmelitas Calzados de San Andrés, fundado en el siglo XVI extramuros de la puerta de San Pablo de Salamanca. Aquel gran conjunto monástico, que tras su reconstrucción en el siglo XVII llegó a ser conocido como el Escorial salmantino, quedó prácticamente arrasado por la riada de San Policarpo en 1626 y terminó desapareciendo definitivamente a mediados del siglo XIX, a causa de la Guerra de la Independencia, las desamortizaciones y la apertura de la Carretera de Circuito (Villacastín-Vigo).

De todo aquel complejo han sobrevivido únicamente la capilla de la Orden Tercera del Carmen —actual iglesia del Carmen de Abajo— y varias dependencias de servicio levantadas en el siglo XVIII. Entre ellas sobresale el pozo de nieve, uno de los elementos más significativos del conjunto. Lejos de ser una estructura secundaria, el pozo desempeñaba una función esencial: permitía almacenar nieve y hielo para su conservación y uso a lo largo del año, algo imprescindible antes de la refrigeración moderna.

Hoy, los restos conservados se articulan en un recorrido que tiene precisamente en el pozo de nieve su eje principal. A su alrededor se integran otros elementos de interés, como un tramo de la segunda muralla medieval —conocida como los Siete Picones—, el edificio de oficinass o tenadas, los restos de la torre nordeste del convento y una galería subterránea situada bajo la muralla.

En los últimos años, Salamanca ha ampliado y diversificado su oferta turística y cultural con la incorporación de enclaves arqueológicos de gran valor histórico. Espacios como el Cerro de San Vicente, el Parque Arqueológico del Botánico, Salmantica Castrorum y el Pozo de Nieve se han sumado, ya en pleno siglo XXI, al patrimonio de una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad. Gracias a estas incorporaciones, la Salamanca histórica —rica en monumentos que abarcan desde la época romana hasta el barroco— sigue revelando nuevos espacios de interés y consolidándose como un destino arqueológico de primer orden.

Tras su descubrimiento y un cuidadoso proceso de estudio y restauración, el Pozo de Nieve abrió al público en 2017, convirtiéndose en uno de los enclaves más singulares de la ciudad. Se trata de una sorprendente construcción destinada a almacenar y conservar la nieve, que era transportada en carros desde las sierras de Francia y Béjar para transformarla en hielo. Este se utilizaba posteriormente para conservar alimentos, elaborar helados y con fines terapéuticos, lo que da idea de su importancia en la vida cotidiana de épocas pasadas.

El recorrido permite además conocer otros restos de gran interés, como la Cerca Nueva —la segunda muralla medieval de Salamanca—, cuyos vestigios son conocidos popularmente como los Siete Picones, en alusión a las almenas que aún se conservan. A ello se suman la casa de oficios levantada en el siglo XVIII por los Carmelitas, los cimientos de la torre noreste del convento y diversas galerías subterráneas, elementos que enriquecen la visita y acercan al visitante a la compleja historia de este espacio.

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Yacimiento arqueológico
Precio visita libre
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